Casademont Zaragoza debe ganar al Cukurova este miércoles (20.00 horas) para forzar el tercer partido o dirá adiós a la Euroliga

 

Todo o nada. Así es el partido que vivirá este miércoles el Casademont Zaragoza frente al Cukurova Mersin para continuar vivo en la Euroliga (20.00 horas). No hay cuentas, al equipo aragonés solo le vale ganar para continuar vivo en la máxima competición y regresar el próximo miércoles a Turquía a jugarse un puesto en el Olimpo que supondría la Final Four. Una derrota supondrá la despedida del conjunto de Carlos Cantero de la máxima competición continental. Su participación ha sido sobresaliente y ya solo puede aspirar a la matrícula de honor.

No será nada fácil porque enfrente tendrá al subcampeón del torneo, a uno de los equipos más fuertes de la competición, que ha perdido a Iagupova y se ha reforzado con dos jugadoras de WNBA, que cuenta con la máxima anotadora del torneo, Marina Mabrey, que está poniendo todo de su parte para intentar desbancar al todopoderoso Fenerbahce y está a su estela desde hace un par de años, que le superó en la ida con claridad (79-62) demostrando la clase de equipo que es. Así que ganarle exigirá una gran versión del Casademont Zaragoza, la mejor posible. O como dijo Carlos Cantero en la previa, «ser nosotras mismas».


El Príncipe Felipe, de fiesta en fiesta
Pase lo que pase, hay algo garantizado. El apoyo, el ánimo, el aliento y el aplauso de Zaragoza, que volverá a acudir en masa al Príncipe Felipe para estar con su equipo. Ayer ya se habían vendido casi 6.000 entradas para un encuentro que no entraba en el abono de la temporada pero que nadie quiere perderse, ni aficionados ni jugadoras. Todas estarán disponibles para Carlos Cantero, aunque habrá que ver cómo se encuentra Leo Fiebich tras sus problemas de espalda y el episodio de vértigos que sufrió el fin de semana y que le ha obligado a estar 48 horas en reposo de la práctica deportiva.

El Casademont apela al factor cancha para creer que es posible. Porque este curso en Euroliga solo ha ganado en Zaragoza el actual campeón, el Fenerbahce, y a punto estuvo de doblar la rodilla (71-74). Ya salvó, además, un primer match ball al superar al AZS Lublin para acceder a los cuartos de final, aunque poco o nada tiene que ver con este partido debido a la entidad del rival, como pudo comprobar el equipo la semana pasada en el primer partido. Hacer de su casa un fortín será una de las claves no solo hoy sino en lo que queda de temporada.

El partido de ida fue para el Cukurova gracias a la actuación de sus estrellas, aunque el resultado no cuenta para hoy. Ganar por uno es suficiente para forzar el tercer partido. En el aspecto colectivo, el Casademont Zaragoza sabe que debe mejorar en dos aspectos que habitualmente domina: el rebote y las pérdidas. Esos fueron dos de los lastres que le impidieron competir mejor en Mersin porque el equipo local se llevó 19 capturas ofensivas y acabó tirando a canasta 17 veces más que las aragonesas, mientras que el Casademont acumuló 20 balones perdidos tras los que encajó 20 puntos.

Las estrellas
Además, deberá emplearse mucho en defensa tanto individual como colectivametne para que la gran cantidad de estrellas del Cukurova brillen lo menos posible. Hace una semana Marina Mabrey anotó 26 puntos y alcanzó los 27 créditos de valoración, Kahleah Copper sumó 20 puntos, Stephanie Mavunga 14 y Olivia Epoupa, 10. Es decir, estas cuatro jugadoras, grandes jugadoras, lograron 70 de los 79 puntos del equipo. Frenar a, al menos, alguna de ellas, que no tengan tanta fluidez, que no les resulte sencillo anotar, será una de las claves fundamentales para que el equipo tenga opciones de éxito.

La teoría está clara pero llevarla a la práctica ante equipos de primer nivel como el Cukurova nunca es sencillo. El Casademont Zaragoza ha competido muchas veces al límite o por encima de sus posibilidades esta temporada y, lo más importante porque es lo que le ha traído hasta aquí, lo ha hecho muchas jornadas seguidas. Este miércoles necesita su mejor versión, equivocarse muy poco, centrarse mucho, y aun así no tiene garantizado nada. Lo vivió en primer persona el domingo frente al Perfumerías Avenida: un inicio titubeante hizo insuficiente media hora de baloncesto del máximo nivel.

Hoy será otra historia. La posibilidad de ponerle la guinda al pastel volviendo a Turquía la semana que viene. Será un auténtico partidazo y contará con el ambiente que merece una ocasión como esta. Es un todo o nada para el Casademont Zaragoza, que no quiere decir adiós todavía.

Raquel Machín
elperiodicodearagon.com