La remontada milagrosa en Valencia o el triple que se salió de Pueyo en Turquía son algunos de los momentos que nunca se olvidarán de la gesta del equipo aragonés
Parece que ha pasado un siglo, pero en realidad no ha sido ni medio año. Pero qué lejos queda el 18 de septiembre cuando el Casademont Zaragoza, tras su pretemporada coreana, se plantaba en la República Checa para comenzar de manera oficial la temporada 25-26. Enfrente estaba el, a priori, inferior Zabiny Brno en lo que muchos pensaban que sería un trámite para certificar la presencia del equipo aragonés en la Euroliga por tercer curso consecutivo.
La fase previa de la competición fue, aunque con final feliz, un auténtico drama. Porque ni el más pesimista podía imaginar el escenario tan dantesco que se encontraron las de Cantero en el partido de ida. Cuando faltaban tres minutos y medio para el final del tercer cuarto, el Zabiny Brno manejaba a su antojo al Casademont y el resultado era un horripilante 63-27. 36 puntos de diferencia que, aunque faltaban 53 minutos de baloncesto, dejaban a las aragonesas prácticamente con los dos pies fuera de la Euroliga en lo que hubiera sido un tremendo batacazo.
El último cuarto dio algo de esperanza, pero aun así el Casademont tenía que remontar una semana después 21 puntos de diferencia en el Príncipe Felipe, algo que, no sin sufrimiento, acabó consiguiendo en una segunda mitad para enmarcar. Esa fue la primera noche de gloria del equipo en esta Euroliga y que permitió que llegaran más. La última, la reciente victoria ante el Praga. Y las que tienen que llegar en una Final Six a la que se ha llegado tras un recorrido lleno de curvas y en el que, por azares del destino, el Casademont siempre ha tenido que seguir el camino más difícil.
Para empezar, las de Cantero cayeron en el que se ha demostrado como el grupo más competitivo de la competición con tres rivales preparados para llegar lejos: Mersin, Landes y Venezia. Aunque a la siguiente ronda pasaban tres de los cuatro equipos, el formato de la Euroliga, en el que se arrastran las victorias, hacían que cada partido contara y cada triunfo valiera su peso en oro.
Grietas en el Felipe
Comenzó bien su andadura el Casademont con un triunfo ante el Landes en Francia en un encuentro en el que fue de más a menos pero en el que supo administrar bien su ventaja. Aunque después, en un choque muy igualado, el Venezia asaltó el Felipe en una derrota que no entraba en el guion y empezaba a torcer las cosas. Viajó entonces el equipo a Turquía para medirse al poderoso Mersin, aunque las de Cantero supieron aprovechar las horas bajas de las turcas para, parecía, volver a poner las cosas en orden.
Pero, de nuevo, y contrastando con lo que había sucedido en otras campañas en Zaragoza, el Casademont vio como un equipo se llevaba el botín del Felipe. Esta vez fue el Landes, que hizo saltar todas las alarmas tras un duelo en el que las aragonesas se quedaron cortas en su intento de remontada. Más crítica se puso todavía la cosa cuando las de Cantero cayeron en Venecia en uno de los peores partidos del Casademont en lo que va de temporada.
Los dos primeros puestos del grupo estaban claros y correspondían a las italianas y a las francesas. Las aragonesas, sin embargo, se tenían que jugar el tercer lugar y, por tanto, seguir con vida en la Euroliga con el Mersin. Sin embargo, por fin el Príncipe Felipe fue un fortín y no tuvieron demasiados problemas para superar a las turcas.
Seguía adelante el Casademont, pero el número de triunfos con los que llegaba a la segunda fase le dejaba en clara desventaja con el resto de sus competidores para llegar a la Final Six. Debía acercarse el equipo a la perfección para tener opciones reales de clasificación y ahí que se lanzó a la aventura. El primer encuentro ya habló a las claras de las intenciones del Casademont con un encuentro que entró directo al top de momentos más emocionantes y casi surrealistas de su historia. Cuando todo parecía perdido, una vez más, en el hogar del Valencia Basket, las de Cantero protagonizaron una épica remontada para conquistar el Roig Arena y meterse de lleno en la pomada europea.
Casi
Ninguna opción, sin embargo, tuvieron las aragonesas en la visita del Fenerbahce, aunque tampoco sufrieron para vencer en Hungría al desahuciado DVTK. Para seguir con opciones, el Casademont debía volver a ganar al Valencia y lo volvió a lograr con tremenda suficiencia en el Príncipe Felipe.
Ese triunfo le permitía incluso clasificarse directamente para la Final Six si se lograba la proeza de vencer al Fenerbahce en Turquía, algo que no solo se estuvo cerca, sino que era prácticamente un hecho que solo la mala suerte impidió que se consumara. Cómo olvidar el triple que se salió de dentro de Helena Pueyo.
Sin embargo, el Casademont dependía de sí mismo y avasalló al DVTK nuevamente para confirmar su presencia en el Play In. Lo que se esperaba en Zaragoza es que el Valencia Basket no pudiera con el Venezia, lo que le hubiera dado el tercer puesto del grupo y el factor cancha. Esa derrota le condenaba, de nuevo, al camino más complicado. Esperaba el campeón de la Euroliga, el USK Praga. Un enorme desafío, que obligaba a ganar mínimo un partido en la República Checa, que, sin embargo, ha despachado el Casademont con una autoridad que le convierte, más con el factor del Príncipe Felipe, en uno de los equipos a batir en la Final Six,
Arturo Pola
foto: M. Á. Gracia
elperiodicodearagon.com