María Espín, que regresó 10 años después a Movistar Estudiantes la temporada pasada, renueva y seguirá a las órdenes de Alberto Ortego en Liga Femenina Endesa. Pieza clave para el ascenso, asegura que le ilusiona «seguir formando parte de esta historia, y qué mejor que en la máxima categoría».


La alero madrileña María Espín (1,80 metros, 1989) seguirá en Movistar Estudiantes en su ascenso a Liga Femenina Endesa. Tras una buena temporada, en la que fue clave para conseguir el récord de victorias consecutivas, que valió también el ascenso, seguirá en la casa en la que se formó.

Y es que María Espín, en la temporada 2019-20, regresó al que fue su equipo de cantera, desde Infantil hasta Sénior. Compañera de generación de jugadoras como Mariana González, Aauri Bokesa y Ana Peredo. Con ellas vivió el ascenso estudiantil a Liga Femenina en la temporada 2007-08, logro que ha repetido 12 temporadas después. «Tenía la espinita clavada de jugar en Liga Femenina con Movistar Estudiantes», reconoce.

En su haber, además de muy buenas temporadas en Liga Femenina 2, figura otro ascenso en la temporada 2014-15 con C.R.E.F. ¡Hola!. Este año ha promediado 7 puntos, 3,1 rebotes y 1,6 asistencias.

Tras la renovación de Alberto Ortego al frente del cuerpo técnico, María Espín es la primera jugadora en renovar con Movistar Estudiantes para la temporada 2020-21. En esta entrevista repasa la pasada temporada y los primeros objetivos de cara a la próxima.

Han debido ser sensaciones raras: el parón de la competición por la situación sanitaria, de un día para otro, la incertidumbre, la plaza de ascenso… ¿cómo te sentiste tú estas semanas?
La situación ha sido complicada para todo el mundo, no lo ha sido más para nosotras. Las primeras semanas me sentía con mucha impotencia, como si repente alguien nos hubiese robado lo más bonito de la temporada, que estaba por venir y para lo que nos llevábamos preparando mucho tiempo. No quedó más que asumirlo y priorizar la salud ante todo lo demás. Al final, el resultado ha sido el que esperábamos, el ansiado ascenso. Hubo semanas con incertidumbre sobre si iba a celebrarse Fase de Ascenso o no. Creo que la Federación tomó la mejor de las decisiones, porque los clubes y las jugadoras no iban a estar listas para disputarla. Finalmente, felices con el resultado.

 

Antes de este final tan extraño, la temporada estaba siendo muy buena, ¿cómo valoras tu año de regreso a Movistar Estudiantes?
Para nada esperaba una temporada así, era un grupo muy nuevo y había muchas piezas que encajar, al principio había dudas porque cada una éramos de nuestro padre y nuestra madre. Pero cuando encajaron las piezas ha sido una temporada impecable.
A nivel individual, estaba superilusionada de volver a Movistar Estudiantes, a la que considero mi casa. Estoy muy contenta con los resultados, el trabajo durante la semana era muy duro pero estoy satisfecha con el juego que he hecho y mi aportación al equipo, da rabia no haberlo podido culminar porque todo estaba pensado para llegar a tope a final de temporada. A nivel global estoy bastante contenta.


¿Qué ha sido lo mejor de la temporada?
Te diría todo, no me puedo quedar con nada en especial. Al final lo mejor ha sido el grupo que hemos hecho, no me puedo quejar de ninguno de los equipos en que he estado, pero este año ha sido un placer ir a entrenar con estas chicas y este cuerpo técnico. Sí es verdad que ayuda ir ganando todas las semanas, no diré que no, pero es que todo encajaba, era un engranaje perfecto que cada día iba rodando. He disfrutado dentro y fuera de la pista, ir a entrenar era un auténtico placer.


No se suele decir que entrenar sea un placer…
Sí, sí, os voy a ser sincera, otras veces cuando llegaba la hora del entrenamiento me decía «bueno, qué pereza». Este año decía «qué pereza, pero con estas chicas va a ser genial». Todo eso ha ayudado a que haya sido una temporada única.

Algo que se está convirtiendo en rutina en Movistar Estudiantes es jugar en ocasiones en el WiZink Center ante miles de personas, ¿te gustaría repetir la experiencia, si el coronavirus nos deja?
Ha sido de lo mejor de la temporada, han sido experiencias increíbles: todas alucinábamos. La llegada, el vestuario, las luces, cómo respondió la gente. Además iban a vernos jugar, no porque sí por ser un día señalado, no porque se regalasen las entradas. Buscábamos normalizar el hecho de que se pague una cantidad de dinero por ir a ver baloncesto femenino. Fue brutal, y además nos salieron dos partidos bastante buenos donde disfrutó el público. Ojalá si el coronavirus nos deja, podamos vivir grandes momentos contra grandes equipos en el WiZink Center, ojalá.


Tocará vivir algo así como visitante. En Liga Endesa Femenina hay canchas míticas como La Fonteta de Valencia, Fontajau de Girona, Wurzburg de Salamanca… que dan respeto.
Sí, en alguna he jugado y no voy a negar que impone. Pero supone un reto, una ilusión, motiva más que un pabellón vacío. Aunque en el momento tiemblen un poco las muñecas, a toda jugadora nos gusta jugar en un pabellón lleno, con buen ambiente y ante un equipazo.


Es el tercer ascenso que logras en tu carrera, segundo con Movistar Estudiantes. En el de 2008 eras muy joven y no pudiste disfrutarlo ¿te ilusiona el reto de jugar Liga 1 con tu club de formación?
Sí, tenía un poco una espinita clavada. El año en que ascendí con el Estu en 2008 era mi primer año senior, y aunque no faltaban ganas de quedarme en Liga 1, pedí al club seguir creciendo como jugadora y tener minutos, no era mi momento para jugar en esta categoría y pedí una cesión. Me ilusiona mucho jugar con Movistar Estudiantes, seguir defendiendo esta camiseta, seguir formando parte de esta historia, y qué mejor que en la máxima categoría.

Una máxima categoría que ya conoces ¿Cuál es la principal diferencia deportiva entre Liga Femenina 2 y Liga Endesa Femenina?
Sobre todo el físico, no tiene nada que ver en cualquier posición. Una base de Liga 1 puede perfectamente medir 1,80 y un cuerpo y capacidades físicas muy superiores a una de Liga 2. Más velocidad de juego, fichajes de fuera que marcan las diferencias… Obviamente, a todo se puede adaptar una y nadie es invencible. Pero a día de hoy hay mucha diferencia entre categorías.


¿Cómo de largo se va a hacer el verano hasta que empiece la pretemporada?
Imagínate, si ya de por sí se me hacían largos los cuatro meses de mayo a agosto en circunstancias normales… súmale estos meses de más. Se va a hacer duro, pero desde el club se va a hacer trabajo específico individual para no perder el tacto de balón. Seguramente se haga menos largo con este trabajo específico.

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