Todos los focos estaban puestos en la estrella del nuevo proyecto del Casademont Zaragoza de Liga Femenina. Es la santanderina Laura Nicholls, que con 31 años lo ha sido todo en el básquet internacional. Solo le falta para cerrar su círculo el oro olimpico. Tiene la oportunidad el año que viene en Tokio, con el permiso de la intocable selección de Estados Unidos.

«No me colguéis esa etiqueta de estrella. Me va a faltar aire con tanta presión. Para ser la mejor tienes que demostrarlo, pero sí que es cierto que se me conoce por mi faceta defensiva. Soy una jugadora más del equipo», explicaba la internacional española en la rueda de prensa de su presentación en el Espacio Ambar.

Fue un acto en progresión ascendente. Primero habló Enrique Torguet por Ambar. Ya dejó el listón altísimo. «Queremos situarnos entre los cinco primeros de la Liga Femenina», dijo rotundo Torguet. Le tomó el testigo Fernando Ramiro, consejero de la Fundación Basket Zaragoza. «El año pasado ya tuvimos dos equipos infantiles femeninos y, cuando nos enteramos que desaparecía el Mann Filter, estábamos encantados de asumir el reto de tener un equipo masculino en la ACB y otro en Liga Femenina», indicaba.

Después cogió el micrófono Pep Cargol, el director deportivo del Casademont Zaragoza. «El impulsor del básquet femenino es Reynaldo Benito. Partimos de cero, el objetivo es asentarnos en la categoría y queremos transmitir la identidad con gente de la casa con Carlos Iglesias como entrenador». Cargol identificó a Nicholls con la rasmia aragonesa. «En esa manera de luchar dentro de la cancha entraba Nicholls y por eso quisimos ficharla», explicaba Cargol.

Carlos Iglesias vuelve en su tercera etapa en Liga Femenina. Trabajó en muchas canteras del básquet zaragozano, entre ellas las del Basket Zaragoza, y los dos últimos años estaba apartado del baloncesto regional. Su vuelta era una apuesta personal de Pep Cargol. Su ayudante será Jotacé Marcos. «Me engancha la ilusión que transmite el club y los patrocinadores. El proyecto empieza de cero, pero se ha actuado con celeridad en el apartado de los fichajes y eso me da tranquilidad».

Sobre los objetivos del equipo prefirió mostrarse cauto. «Lo importante es construir un conjunto. Tener muchas buenas jugadoras no es tener un buen equipo y lo importante es fichar las mejores personas posibles», apuntó.

Zoe Hernández es, de momento, la única jugadora de cantera del equipo. «El corto plazo y la palabra cantera son términos incompatibles. Se plantea ir poco a poco, pero tener equipos en ACB y Liga Femenina ha acelerado las cosas. La cantera es una carrera de fondo, pero por supuesto que tenemos materia prima y la voluntad del club es apostar por ello», apuntaba el técnico. Finalizó declarando que «queremos que el equipo enganche por la velocidad y el juego intenso, alegre y divertido», indicaba Iglesias.

Y al final llegó la hora de la figura nacional del Casademont Zaragoza, 175 veces internacional con España. Nicholls llegó después de estar dos años jugando con equipos extranjeros dirigidos por Víctor Lapeña. Primero el Orenburgo ruso y este año el Fenerbahce turco. «Cuando me enteré de lo que se quería montar en Zaragoza no lo dudé y les dije que ayudaría en lo que necesitaran. En la lucha y la rasmia soy la primera en aplicarme». La santanderina valoraba la llamada del equipo aragonés. «En una situación tan poco favorable en el mundo es importante que apuesten por el deporte femenino y es un honor que cuenten conmigo y con mi lucha», decía la pívot. Nicholls de define como «una jugadora de equipo. Me gusta luchar, más ganar que perder y no bajo nunca los brazos. Tengo carácter dentro y fuera de la cancha», explicaba. El Casademont femenino ya es una realidad reconocible

R. Martí
elperiodicodearagon.com