Quesos El Pastor ha disparado todas las alarmas y desperdició ayer una de las escasas oportunidades que le quedan en un calendario muy complicado, para enderezar la errática marcha que lleva esta campaña en la Liga Endesa Femenina.

 

Cáceres era una plaza propicia para que el equipo naranja sumase una tercera victoria que le permitiría no sólo acercarse a la salvación, sino meter también en esa encarnizada lucha al conjunto extremeño, pero nada nuevo mostraron ayer las jugadoras de Fran García.

El equipo naranja sigue sin dar por finalizada una pretemporada que se prolonga ya demasiado y que queda patente con el escaso grado de adaptación que han logrado hasta el momento los últimos fichajes y lo que supone de estorbo para las “veteranas” esta circunstancia. El Zamarat dispone ahora mismo de un buen equipo que debería ser capaz de ganar partidos -no sé cuántos- pero hoy por hoy debe de lograr una conjunción que sigue sin mostrar cuando el tiempo se le acaba.

Todo apuntaba a que tenía que ser un partido muy disputado por todo lo que se jugaban ambos rivales en Cáceres. Y así comenzó el encuentro, pero pronto pudo comprobarse que no tenía su día en el tiro el equipo naranja que se pasó más de tres minutos sin ver aro después de anotar el 0-2. Pero el trabajo defensivo de las de Fran García era bueno y el Quesos El Pastor volvió a meterse en el partido con una canasta de Vanessa Guiden que ponía el 5-6. La jamaicana mantenía un interesante duelo con la griega Mariela Fasolua, hija del que fuera gran pívot en la época dorada de la selección griega, y que le devolvía la canasta en la acción siguiente.

Pero el equipo naranja no encontraba la forma de que el balón entrase por el aro, todo lo contrario del AlQazeres que sumaba su segundo triple y se iba pronto a los diez puntos de ventaja con 16-6 obra de Alexis Jones que jugaba su segundo partido con la camiseta verde y poco a poco iba entrando en juego.

El Zamarat cerraba el primer cuarto con solo siete puntos en su marcador (18-7), lo que hablaba a las claras de su falta de acierto en el lanzamiento que no en el juego, que seguía siendo ágil y eficaz.

Fran García comenzó a realizar rotaciones en el banquillo pero las zamoranas necesitaban hasta tres lanzamientos para que Gidden anotase el 20-11. Pareció que llegaba por fin el acierto con el triple que acertaba Brooke Salas, el primero del Zamarat hasta ese minuto 14 y que le permitía acercarse a 22-16.

Fue un mero espejismo porque las zamoranas se pasaron los siguientes cuatro minutos sin mover el marcador. Abbie Wolf mantenía a Fasoula inoperante bajo los tableros, pero el juego exterior extremeño seguía imponiéndose (36-20) y ni siquiera un triple de Marina Lizarazu impidió el 38-23 con el que finalizó la primera parte.

Además tampoco comenzó bien el tercer cuarto porque Marina Lizarazu cometía su tercera personal y Fran García le daba la dirección del equipo a Annamaría Prezelj de nuevo. Ahora sí Fasoula imponía su ley sobre Gidden y Cáceres se escapó hasta 48-27 obligando al entrenador zamorano a pedir un nuevo tiempo muerto para buscar el que parecía ya el milagro de la remontada.

Ni siquiera la tercera personal de Fasoula dio ánimos al Zamarat que veía cómo su rival le daba la puntilla con dos triples casi seguidos de Hart y Christinaki. AlQazeres se acostumbró a vivir por encima de los 20 puntos y Quesos El Pastor tampoco hizo mucho más por impedirlo ya con la moral por los suelos.

El Zamarat aprovechó el último cuarto para prolongar la pretemporada que no ha podido realizar todavía por múltiples circunstancias y Fran García descubrió -¿por qué no lo hizo antes?- a la pareja Gidden-Wolf que le dio otro aire al equipo dentro de la pintura. La jamaicana sacó a relucir su habilidad en la asistencia y la norteamericana no perdonó donde casi nunca falla, bajo el aro.

Sin duda, fueron los mejores momentos del equipo naranja pero la suerte estaba echada y ya no había solución. Los últimos minutos fueron un intercambio de canastas pero la ventaja cacereña era ya infranqueable y tan sólo un triple desde muy lejos y sobre la bocina de Marina Lizarazu permitió al Quesos El Pastor reducir su desventaja de los 20 puntos con el 74-56 final.

Manuel López-Sueiras
laopiniondezamora.es