Es la oportunidad de mi vida ", dice el último fichaje del Spar Girona, que reconoce:" Sé el rol que tengo y trataré de hacerlo lo mejor que pueda. Y aprender de las mejores "  "Es una experiencia que hay que vivir. Es aprender, madurar ", explica sobre sus cuatro años al baloncesto universitario de Estados Unidos

 

Claudia del Moral (1,62 m, 1996) es el fichaje sorpresa del Spar Girona, que la semana pasada la incorporaba para cumplir con la cuota de licencias para la salida de Helena Oma. "Me llamó Pedro [Puig] y me lo propuso. Hacía tiempo que hablábamos, nos conocemos desde hace unos años y con mis padres, que son abonados, se han ido viendo ", dice la base de Hostalric, al Uni desde preinfantil hasta júnior y que ha sido cuatro años al baloncesto universitario de EEUU.

La aventura americana lo han hecho muchas jugadoras como usted. Por qué marcha? Cómo le va?
Me voy porque me vieron en un campeonato de Cataluña, cuando era cadete o junior. Me dijeron que tenía que aprobar el bachillerato y por eso esperarme. Es genial, una experiencia que hay que vivir para que lo podría explicar de mil maneras y nunca lo terminaría de definir. Es aprender a crecer como persona, madurar ... He crecido como mujer y he aprendido mucho.

Es una experiencia más vital que deportiva, por lo que dice?
También deportivamente, me fui sola y te encuentras muchos problemas y te los tienes que comer tú. Aprendes a convivir, te espabilas. Tanto en el baloncesto como desde el punto de vista personal no hay otra alternativa que aclararte las dudas e ir haciendo día a día superando los obstáculos que te vas encontrando.

En cuatro años habrá comprobado el individualismo de la sociedad norteamericana. Que te espabilas o te pasan por encima ...
Sí, en los lugares donde he estado era "o pisas o te pisan". Aparte de que el baloncesto universitario es muy diferente, por ejemplo, de la Liga Femenina: chicas de 18 a 22 años que van a muerte.

El nivel de juego también debe ser más que mirar de destacar.
También depende del entrenador. Es más agresivo, de uno contra uno. Muchas compañeras mías eran de tener un referente en la NBA y querer hacer lo mismo que él.

Jugar de base con este tipo de compañeras, pues, es difícil?
Me acababan diciendo que era "first pass pointer". Una base que primero pasaba el balón pero básicamente porque en esta posición es lo que hay. Es difícil, sí.

Con Alfred Julbe, coincidió, cuando él estaba en la base?

Sí, porque yo era infantil pero subía con el cadete. O cadete de primer año e iba con el segundo o con el junior. Coincidimos.

Hacemos memoria, con qué generación jugaba en la base del Uni?

Uf ... En subimos pocas; de hecho, Paula Valera y yo. Y cuando subía iba con Carla Jou, Vane, Sílvia Diao, Clara Domingo, Marta Fernández ...

En estos años sólo Julia Soler ha llegado al primer equipo. Tanta diferencia de nivel hay?

Yo terminé mi año de junior y quería hacer un cambio, después de seis años. Mirar como lo hacía otro equipo, probar nuevos retos, que me encantan los retos. Y probé en copa Cataluña con el Arenys, dos temporadas.

Por retos, el de ahora. ¿Qué espera? Cree que jugará? El otro día veía como Alfred Julbe hacía debutar Camila Martínez ...
Me iré entrenando cada día y si el Alfred decide hacerme jugar estaré al máximo, esperando la oportunidad. Me lo he imaginado, claro. Jugar en la Liga Femenina es un sueño pero depende del entrenador, de cómo me vea en los entrenamientos. Sé el rol que tengo y trataré de hacerlo lo mejor que pueda. Y aprender de las mejores, Laia Palau y la Chelsea Gray. No hay mejor manera.

Si se lo hubieran dicho hace un año -o hace un mes- lo habría creído?
Fue impresionante y no me lo pensé dos veces. Es la oportunidad de mi vida, estar al lado de dos grandes profesionales y sentirlas, a centímetros, persona a persona.

La primera impresión ...
Viernes hablamos un poco, pero de lejos y manteniendo la distancia por los protocolos. Me hizo mucha ilusión, pero tengo 24 años y traté de aguantar el tipo [risas]. Serán compañeras mías y me dije a mí misma: "Relájate ..."

La presencia de Laura Antoja al cuerpo técnico -quizás ella jugaba al Uni cuando usted estaba en la base- también será un apoyo?
Sí, cuando yo jugaba estaban ella y Beti Orden, la fisioterapeuta. La recuerdo de ir a Fontajau y verla. Y estoy segura que como base me ayudará mucho y me dará muy buenos consejos.

Desde que se fue, el Uni ha crecido y ahora no hay público, pero el curso pasado mismo con el Bembibre había 3.000 aficionados.
Es una lástima por la pandemia, pero sí es verdad que en Girona se ha dado mucho apoyo al deporte femenino. Desde que me fui de la Uni mis padres han sido abonados, más que nada porque nos debemos apoyar, entre nosotros. El deporte femenino lo necesita realmente.

Esta oportunidad le puede abrir las puertas a un contrato en la Liga Femenina, el próximo curso?
Ahora mismo no me lo planteo, vivo el momento. Es impresionante lo que me está pasando y vivo el día a día al máximo sin mirar más allá. No pienso en el futuro; de jugar, jugaré, por eso.

Borja Sánchez
lesportiudecatalunya.cat
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foto: Uni Girona