La joven jugadora gallega ha hecho historia al convertirse en la española con la posición más alta en draft de la WNBA. Hace unos días, sus dos tiros libres en el último segundo del partido dieron la Eurocup a Valencia Basket

 

"Claro que Raquel Carrera debería estar en los Juegos de Tokio. No hay una jugadora que reúna tantas cosas como ella. A Lucas Mondelo le puede aportar algo que ninguna otra tiene". Cristina Cantero no tiene dudas sobre su 'filla', la joven gallega de 19 años que, con dos tiros libres en el último segundo dio la Eurocup a Valencia Basket, ha hecho que todos los ojos se vuelvan hacia ella en una semana que cierra escribiendo otro renglón en la historia del baloncesto femenino español. Carrera se ha convertido esta madrugada en la española con la posición más alta en el draft de la WNBA. Ha sido elegida en el puesto 15 por Atlanta Dream.

Volvamos a sus orígenes. Cantero habla de esta pívot de 1,88 con pasión, pero con mucho conocimiento. Entrena al Celta Zorka, una cantera inagotable del baloncesto femenino por donde han pasado Alba Torrens, Tamara Abalde o María Araujo , y a su vestuario llegó Raquel con 13 años, recién salida de Orense, para tratar de modelar el talento que asomaba. Después de probar el judo o la gimnasia rítmica -"era una niña muy movida y mi madre quería tenerme entretenida", cuenta entre sonrisas- optó por el baloncesto siguiendo la afición de su hermano.

"Era una cría con buen físico, talento y facilidad para aprender. Siempre sumaba. Se adaptó rápido a todo: a vivir con una jugadora senior, a la nueva ciudad, al club, al instituto... Se iba ganando a todos, porque todo le salía con naturalidad", explica la entrenadora, que sigue con entusiasmo cada uno de sus logros. "Debutó conmigo con 14 años y todo en ella era muy natural. Aparecía en el momento más oportuno. Mirabas las estadísticas y, sin llamar la atención, había hecho 20 de valoración". La madurez le acompañaba, a pesar de ser "la niña" del vestuario, "la que ponía la alegría y la música. Poco a poco se convirtió en una líder silenciosa a la que sus compañeras adoraban", resume.

Carrera ya destacaba entonces "por su fuerza, su desplazamiento y lo bien que jugaba a los espacios. Ella siempre juega para las demás. No necesita la bola, pero la pide cuando las demás no la quieren. Las bases la adoran, porque haces un pick and roll central y ella siempre aparece", recuerda Cantero, que no se extraña de que Rubén Burgos, el técnico de Valencia Basket, dejara en sus manos la jugada que podía hacer al equipo campeón por primera vez en su historia. Esa jugada, ensayada con la otra pívot del equipo, la murciana Laura Gil, la asumió Raquel sin dudarlo. "Tuvo unas manos maravillosas para atrapar el balón del pase perfecto de Queralt Casas y levantarlo para forzar la personal. Yo le dije al día siguiente que solo era la primera situación de ese tipo que le ponía el destino, porque llegarán más. Es todo talento", aventura la entrenadora del Celta.

Tras su debut en el Celta, llegó el Mundial Sub 17, que jugó con 14 años en una nuestra más de precocidad al que siguieron los Europeos Sub 16, donde de colgó el oro en 2016, y el Sub 18, donde fue plata. Pero el momento más determinante de su carrera hasta la pasada semana lo vivió precisamente en Valencia en 2018.

 

Asombra a Valencia Basket

El Celta llegó a la Fuente de San Luis hace dos años buscando el ascenso a la Liga Femenina Endesa. Ante 6.000 personas, una jugadora cadete de las gallegas lideraba sin que le temblara el pulso. En esa ocasión falló y fueron las taronjas las que ascendieron, pero su hoy técnico la buscó por el pabellón para felicitarla por su trabajo. "Es que si no te dicen que tiene 16 años, no te lo crees. Aglutinaba casi todo su juego", explica Esteban Albert, el arquitecto del Valencia Basket. Para entonces ya tenían informes de su participación con la selección y confiaban en el trabajo que Cantero hacía con ella en Vigo. Solo había que convencerla. "Sabíamos que iba a ser una jugadora muy cotizada en cuanto pasara a senior, porque su margen de crecimiento era muy importante", relata Albert

Cris Cantero vivió ese proceso en el otro lado. "No fue fácil para ella pensar si se iba a Estados Unidos, si se quedaba en España... Tenía que salir de su caparazón y, pese a sus dudas, que casi nadie conocía, ella nunca flaqueó en la pista. Seguía mostrándose como un pilar para sus compañeras, siempre sonriendo".

Valencia Basket la convención con un proyecto global, en el que ponen las mismas facilidades al equipo masculino que al femenino, y con un mecenas que aporta la estabilidad económica que atrae al talento en formación. "Le ofrecimos cinco años, un contrato muy atípico en el baloncesto femenino", reconoce Albert, pero antes tenía que pasar por una cesión para adaptarse a la élite. "Fue un gran acierto que jugara en el Araski con Madelén Urieta. La trataron fenomenal, compartimos toda su evolución con entrenadores, fisios, preparadores físicos... y jugó muchos minutos", explica el gestor valenciano.

La decisión de que se integrara en Valencia Basket llegó el pasado verano. "Era el momento de que viniera porque su adaptación a la categoría había sido muy rápida y muy buena. Es una jugadora con una capacidad de juego muy continuo, de un esfuerzo constante, tranquila y concentrada en la pista. La prueba es que en la final marca los dos tiros libres y, con el tiempo cumplido, se pone en posición defensiva", recuerda Esteban Albert.

Por eso nadie en el club dudó de la decisión de Rubén Burgos de darle la responsabilidad a una jugadora de 19 años. Con un dedo golpeado, en la semifinal ante el Carolo francés había hecho 22 puntos y ocho rebotes. "Él lo tenía clarísimo. Raquel está acostumbrada a jugarse esos balones calientes, esos tiros. Es su forma de vivir el baloncesto".

A pesar de su elección en el WNBA, a Raquel Carrera le quedan muchos retos antes de cruzar el Atlántico. Su mirada está puesta ya en la Liga Endesa y, sobre todo, en el Eurobasket de junio y el sueño olímpico.

Inma Lidón
elmundo.es