La jugadora vitoriana ha compaginado esta temporada 20/21 en las filas del Kutxabanl Araski con la realización del examen MIR de medicina. Un reto enorme que ha superado gracias a la pasión que siente por el baloncesto.

 

La jugadora del Kutxabank Araski, Cristina Molinuevo, siempre ha compaginado su trayectoria en las pistas con sus estudios de medicina. Sin embargo, esta temporada se le ha antojado un reto más complicado aún, que ha sido presentarse al examen MIR el pasado 27 de marzo y que ha superado sin dejar de lado la dinámica del equipo de LF Endesa. Todo un reto deportivo y académico que ha logrado a base de organización y sacrificio.

Pese a tener que estudiar unas ocho horas al día, Molinuevo sacó tiempo y ganas para no perderse entrenamientos y partidos. De hecho, el único viaje que no realizó con el equipo fue el del partido ante el Campus Promete en Logroño, que coincidió con la fecha del examen.

Más que una complicación, el baloncesto ha sido para la jugadora vitoriana una vía de escape para desconectar y para hacer ejercicio físico tras pasar muchas horas al día sentada, pues “todo lo que sea hacer deporte viene muy bien tanto para la mente como para el cuerpo”.

Además de estos aspectos positivos, la vitoriana destaca los pros de sentir la compañía del equipo en los viajes, en los que en lugar de estudiar aprovechaba para echar alguna partida a juegos de mesa o simplemente charlar con el equipo.

Si había doble sesión de entrenamiento, Molinuevo adaptaba su plan de estudio para recuperar horas en los días libres y si algún partido coincidía con el simulacro -un examen que se realiza cada sábado para evaluar el rendimiento del estudiante y que tiene una duración de cuatro horas-, ella lo hacía el domingo.

Desde que comenzó su preparación para el examen en junio de 2020, la aspirante a doctora pasó por momentos realmente complicados que le hicieron replantearse su rutina, sin embargo con el apoyo de su club y su amor por el baloncesto consiguió “tirar hacia adelante”.

Combinar estudios y deporte le ha valido para entender “que hay tiempo para todo” y por eso su mensaje para las jóvenes es claro: “Si de verdad quieren seguir jugando y se divierten, que sigan porque tiene muchos más beneficios que inconvenientes”.

Por el camino, ha tenido que sacrificar otras cosas, pero para ella “el esfuerzo ha valido la pena por el baloncesto”, pues el deporte de la canasta es su pasión. Una pasión que podría ser incompatible cuando comience a ejercer la medicina, sin bien esto es algo que prefiere no pensar aún. “Todavía no sé ni los resultados así que prefiero pensar en el día a día y ver las cosas según vienen”, comentó. No obstante, tiene claro que sea como sea, le gustaría “seguir ligada de alguna manera”.

A la espera de ver qué especialidad puede elegir en función de su calificación, Molinuevo ha disfrutado de haber vivido una temporada entera con el Kutxabank Araski, ya que en temporadas anteriores, solo podía ir por las tardes a entrenar al tener que asistir a clase.

Además, podría haberse decantado por seguir jugando en un club menos exigente que uno que milita en LF Endesa pero la lealtad hacia los colores del Kutxabank Araski le impidieron elegir cualquier otra opción. “Es el equipo de mi ciudad, llevo toda la vida y me apetecía comprobar lo que era estar en todos los entrenamientos, mañana y tarde, porque los años anteriores solo podía ir de tarde por la carrera”, contó.

“Quería ver si era capaz de conseguirlo”, insistió la jugadora que, sin duda, por el esfuerzo realizado tanto en el parqué como en las aulas, puede estar satisfecha, al menos, de haber demostrado que si se ama el baloncesto, dejarlo no tiene por qué ser la primera opción.

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