Las restricciones impuestas por la Junta de Castilla y León obligaron a la afición azulona a irse antes de tiempo, precisamente en el momento en el que su equipo más los necesitaba.

La situación epidemiológica de la comunidad castellanoleonesa continúa mejorando, pero no con ello las restricciones y mucho menos el toque de queda que lleva meses restringiendo la movilidad. La hora tope son las 22:00 y la Policía Nacional con reloj en mano avisó con prácticamente un cuarto de hora de antelación de la obligatoriedad de cumplir con el citado horario. No era algo improvisado porque ya desde el lunes venían lanzando avisos y carteles en la puerta del recinto avisaban de lo que podía llegar a suceder.

Poco podían hacer los allí presentes, que pese a que algunos se mostraron reticentes, aprovechando y saboreando hasta el último minuto, se toparon con la negativa de las fuerzas y cuerpos del Estado, que no concedieron margen y desalojaron el pabellón en su totalidad antes del pitido final. Teniendo en cuenta las circunstancias y viendo a su equipo jugándose la Liga en cinco minutos, bastante exquisita fue la marea.

Sí, el equipo lo notó. Pareció que las jugadoras se fueron con ellos también y necesitadas de las pilas que han ido descargando a lo largo de la temporada...no pudieron con el acelerón final de Valencia Basket.Un hecho que sin duda puso los pelos de punta y que no benefició a nadie. A las 22:00 el partido ya había acabado...¿ni cinco minutos de margen? ¿no se podía poner el partido a otra hora sabiendo que la prórroga es una opción tan posible como que son tres Avenida-Valencia, Valencia-Avenida y son tres prórrogas?

Hace apenas una semana en Valencia durante la semifinal contra Girona hubo público y el duelo finalizaba después del toque de queda. Ni un problema, permiso para todo aquel que llevara entrada. ¿Hubo desórdenes públicos por ello?

 

María Pedrosa
tribunasalamanca.com