La Liga Femenina tendrá campeón hoy si el Avenida gana al Valencia en la Fonteta (20.30 h Teledeporte), al día siguiente que el Spar Girona, que por segunda temporada enseguida no llega a la final, haz oficial la marcha de Julia Reisingerová.

La pívot checa se suma a las bajas de Eldebrink y Julbe (Barcelona, ​​1960), que hoy hace una semana también en Valencia insinuaba que no seguiría en el banquillo, al que llegó el 2 de noviembre del 2020 para sustituir a Èric Surís. “Hace tres semanas, Gerard Darnés [su representante] les dijo que no seguiría y les explicó los motivos y hoy lo he hecho yo en un ámbito interno”, dice el técnico sobre la decisión de no seguir.

Al principio advertía que necesitaba un reciclaje para el femenino y son casi dos cursos. ¿Balance?
Cuando entras por otro entrenador tienes que ir con mucho cuidado. Y la primera semana, tanto por lo que dices y en esto, me pongo buena nota. En cuanto al baloncesto, si hablamos de consistencia, defiende, jugar en serio y pasar a defender de muchas maneras diferentes, cuando llego, evidentemente, veo partidos de Uni para hacerme una idea. Y a la vez del Salamanca y del Valencia, y lo veo: defienden de verdad, más como los chicos. Veo partidos de Euroliga de otros años y creo que en defensa hemos pasado a hacer las cosas muy dinámicas, muy bien, muy divertidas. Haciendo disfrutar a la gente, dentro y fuera de la pista y ligado a la confección del equipo, que tenía buena predisposición física y moral. Y no me la pongo tan buena en lo que sería el colofón, el ataque. Pasamos a contraatacar muy bien, pero en el cinco contra cinco, lo fácil es decir que nos ha faltado tiro. Sería exculpatorio, pero creo que el entrenador debe crear un clima en el que lo natural sea clavar el tiro abierto. Y esto no lo hemos conseguido con la continuidad necesaria para este último nivel, aunque lo hemos tenido cerca de este último año.

Se quedan cerca.
Hemos ganado tres veces al Salamanca, tres al Valencia y los equipos de la Final Four contra los que habíamos jugado. Hemos tenido respeto en Europa y dices: "¿Qué tienen estos?". La facilidad o pausa que no hemos alcanzado.

La pasada temporada, con el título de copa y la clasificación para la Euroliga, la progresión es meteórica y, en cambio, en esta todavía estamos esperando a que nos den plaza. ¿Es por la plantilla?
¿Éxito o fracaso? Está muy claro: cuando hay títulos, éxito. Los ocho mejores de Europa, la copa y en la liga se te lesiona María Araújo justo la semana antes de las semifinales; está muy claro. Una temporada como ésta, en la que no ganas un título, es muy difícil de calificar. Procuro no meterme mucho, va al gusto de la gente. Sí que alguna vez, si es un fracaso, como me ha pasado, soy el primero al que no le gusta. Como cuando hablamos del ataque. Mira, no se ha logrado, culpa mía y no tengo ningún problema. Es más difícil de calificar que si sale bien: exprimir a jugadoras, cuando éramos siete u ocho, a las que hemos acabado machacando. Con el tiempo hemos visto que Rebekah Gardner juega lesionada la final de la copa. Y hace cero puntos. O la Frida Eldebrink. Todo nos ha ido condicionando, y comienza en el primer entrenamiento y en el amistoso en Camprodon,

El pasado verano, cuando renueva, ya tienen toda la plantilla cerrada y anunciada. ¿Influye en la decisión que ha tomado esta vez?
Esto es tal y como creo que se puede explicar. A mí no se gustó lo del año pasado: ser el último de la liga en ser renovado. Y mal. Sin contar mucho nada, y no es el dinero, sino que se respeten cosas que se habían hablado antes. Es un poco: "Esto es lo que hay." Y habíamos quedado con otra cosa. De acuerdo. Yo en ese momento sólo pido a Laura Antoja, con la que ya habíamos hecho mucho trabajo y se estaban discutiendo dos cosas. De lo mío, por favor, si es poco y es menos de lo que habíamos dicho, ningún problema. Tengo que añadir dinero para vivir, que es raro en un trabajo como éste de seis días fuera de casa. Ningún problema, los años que no trabajo ya añado de los que sí lo he hecho o de otras cosas que hago. Pero sí el trato. Amándolos mucho, como los quiero y lo sigo haciendo, este año no he querido pasar por estas sensaciones de lo último y mal. Me hice una promesa a mí mismo: si durante todo el año no vienen a decirme: “Estamos muy contentos contigo y con Laura”, etc., les avisaré tres semanas antes. Y es cómo ha ido. No quería volver a pasar por ese trance.

¿Es un tema de planteamiento?
Entiendo, y se lo decía a Pere Puig, que en parte estoy de acuerdo en que el dinero debe estar en la pista. Pero yo debo defender mi profesión: el entrenador marca la diferencia. Ha habido muchos grandes equipos, en Girona, y que ahora se diga que en el ranking de la FIBA ​​somos sextos... Pues será porque hemos dado un paso adelante. Es lo que has puesto en la pista y cómo defendemos el bloqueo directo o corremos, o bloqueamos el rebote... Debo decir que es mi parte. No quería volver a suceder. En todas partes me he sentido muy valorado y no quería volver a pasar por ese trance. Ellos lo ven distinto, muy bien.

¿Falta, o es necesario, profesionalizar todos los estamentos del club?
Como a mí cuando entro, se me manifiesta y se ha dicho públicamente que se quiere cambiar, dices: vamos a ser nosotros quienes elaboremos las propuestas. Mira esa junior allí o qué universitaria. Para dar este último paso, o pones mucho más dinero como ese que lo tienen o pones mucha más ciencia. Esto, para mí, sólo significa más horas y más talento. Como yo tengo un gran respeto por Pere Puig, y no es comedia, ya sé que tiene su trabajo. Le digo que o vamos formando a alguien, como era Laura Antoja, o debemos hacerlo de alguna manera. Ya me había pasado al Joventut con mi mentor, Francesc Cairó. Lo que lleva a los Juegos, nunca se puso un salario y acabó saliendo del club. Al final, pierde todo el mundo. Es como lo veo yo y no les he convencido.

Laura la voz de entrenadora, de directora...
El plan, cuando la reclutamos con Pedro, que tiene mucha visión y no dejaré de hablar bien, era formarla para crecer mucho. Lo que ha puesto por su parte es bestial. Si hay gente con la que he trabajado que me ha acabado superando es porque todavía tengo esa vocación pedagógica. De cada cosa hacer un pequeño caso práctico y, ahora, éste sería el segundo motivo, menor, para decir que doy un paso al lado. No quiero ser un estorbo para lo natural: que a Laura le den el equipo. Lo que ocurre es que esta decisión ni es mía ni me la van a consultar, ni tengo que decir mucho, porque si viene otra persona y le proponen a ella ser otra cosa debe estar a gusto. He vivido mucho en Girona o en Badalona y nunca me he metido en nada. Todo el trabajo que tocaba hacer lo ha hecho, como cualquiera de mis mejores ayudantes que han acabado siendo primeros.

¿La gestión del vestuario, con estrellas que había tenido en el Joventut mismo, comparada con la del baloncesto femenino, cambia?
Es muy parecido a cuando tienes jugadores con mucho talento en los que los egos tienen una gran importancia. Como todo el mundo tiene seguros los minutos todo es más difícil y las aristas están más a flor de piel. En el equipo del año pasado, enseguida vieron cómo pensaba yo y cuantos más líderes eran más predispuestas estaban a ponerse las pilas, como personas inteligentes que son.

La comunicación ha cambiado mucho en el ámbito audiovisual y recuerdo, por ejemplo, la polémica con Íñiguez. No entra.
Hay un aspecto muy puntual que ahora vuelve a manifestarse mucho también en el primer partido de la final. Hay flopping o no organizado. Sólo me he movido en los partidos para que mis hijos me vean hacer un poco el burro, para intentar cambiar cosas. O hay o no. Y no he hecho lo que creo que debería haber hecho: un montaje de vídeo de si lo hay o no. Y lo hemos visto con el Valencia y nos ha pasado a nosotros. Cuando es tan exagerado y continuado, la jugadora de base es más honesta y menos jugadora de póquer que el hombre. Y cuando no sabes si puedes hacer bloqueo por si se te tira al suelo, o si puedes moverte... No estoy contento de cómo lo he gestionado. Seguro que había una mejor gestión; lo sé y he rehuido el enfrentamiento, pero no puedo dar marcha atrás.

¿Se ve en otro equipo?
Por todo lo que me sabe mal, porque no quiero volver a pasar y porque es una inquietud llegar a casa y que los hijos te pregunten si te han dicho nada... no quería volver a pasarlo, pero tengo ganas de , y quien quiera verlo notará. Quizá me voy al baloncesto profesional, donde toque, donde alguien quiera que su equipo defienda, corra... Todas las personas con las que estaba de tú a tú en un ámbito de conferencias, la mayoría han conservado una mejor posición . Yo he sido más polémico a lo largo de los años, ser independentista, o en su momento de izquierdas, no ayuda. Y los dos ascensos no logrados en el último partido del play-off con el Zaragoza marcan algo. Me gusta mi profesión, la disfruto y algo va a salir.

 

Borja Sánchez
foto Quim Puig
lesportiudecatalunya.cat
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