Tras cerca de 9 años en la máxima categoría y continuando con su responsabilidad como seleccionador de la U16, Andreu Bou llegó en febrero del pasado año a Logroño para tratar de solventar la complicada situación del Campus Promete en los últimos partidos de su primera temporada en Liga Femenina.
Apasionado, constante e insaciable, Andreu ha logrado en esta nueva temporada reforzar un Campus Promete que parte con el objetivo de la permanencia y que conforme avanza la competición afianza sus pasos en la parte media de la tabla.
Tras el 77-68 ante un rival duro como el Mann-Filter, ¿qué sensaciones percibes en el vestuario?
El equipo lleva haciendo un muy buen trabajo desde el 26 de agosto, que es cuando empezamos la pretemporada. Seguimos dando pasos adelante, avanzando en el trabajo y continuando la progresión para seguir creciendo individual y colectivamente.
Mayor exigencia, tranquilidad, ánimo... ¿Qué tono adoptas como entrenador tras estas tres victorias consecutivas?
El mismo que el primer día, transmitiendo máxima exigencia en cada entrenamiento. Tras una serie de tres victorias consecutivas seguimos siendo los mismos que empezamos la liga con tres derrotas. Es importante darle el máximo valor al día a día y a cada entrenamiento a pesar de que, por supuesto, las victorias suponen ir superando etapas con notas satisfactorias.
Con las últimas victorias del Campus Promete, ¿hemos alejado los fantasmas del último cuarto?
Excepto ante el Spar Citylift Girona, donde acabamos perdiendo de 10 puntos, hemos competido el resto de partidos al 100% llegando prácticamente al minuto 40 con opciones de ganar. Creo que el equipo necesitaba el plus de confianza que dan las victorias y ratifican el buen trabajo que las jugadoras están haciendo en el día a día.
¿Cómo afrontas el partido ante Perfumerías Avenida? ¿está permitido relajarse en el campo del líder?
Jugar en uno de los mejores campos de Europa contra Perfumerías Avenida es un aliciente extra para cualquier jugadora y entrenador de Liga Femenina, así que vamos a competirlo al máximo con el objetivo de arrancar la victoria y traerla a Logroño en el último partido antes del parón de selecciones.
¿Qué diferencias hay entre el roster de esta temporada y el de la pasada en cuanto a potencia física, compromiso, equipo...?
El año pasado llegué en las últimas cinco semanas, lo justo para conocer muy rápido a las jugadoras de la plantilla e intentar atacar los partidos inmediatos que el equipo tenía en el tramo final de temporada. No seria justo que yo valorara una temporada entera cuando estuve prácticamente el último mes de competición. Para mi es vital tanto la confección del equipo como, sobretodo, la pretemporada que arrancamos el 26 de agosto. Ahí es donde desde el primer día trabajamos con disciplina, normas claras, haciendo las cosas muy bien en el día a día y generando un trabajo de exigencia máxima, dónde cada jugadora tiene unos objetivos individuales de mejora y hacen que el colectivo suba de nivel progresivamente. Para mí es muy importante que las jugadoras hagan suyo el trabajo y sean las primeras en querer que las cosas salgan bien por su esfuerzo diario.
El Campus Promete ha sobrevivido a un inicio de calendario muy complicado y, con el paso las jornadas, ha logrado situarse en la mejor posición registrada por el equipo en estos dos años de Liga Femenina. ¿Prevés que este buen ritmo se mantenga?
La Liga Femenina es durísima y ningún equipo tiene nada fácil en ninguna jornada. Cada semana estamos viviendo sorpresas y creo que así seguirá. Esto demuestra la igualdad que reina ahora mismo en la competición. Nosotros debemos centrarnos en lo que podemos controlar, que es el trabajo en cada entrenamiento, en llevar al límite nuestro trabajo, tanto individual como colectivo, y llegar a cada fin de semana listos para competir al máximo rendimiento.
¿Qué importancia tiene el ambiente de la grada en un partido?
Muchísimo.La sexta jugadora es vital y nuestra afición, “Los 1.000 de Lobete”, se viste de gala cada domingo en este segundo asalto a Liga Femenina para dar lo mejor de sí. Jugadoras y cuerpo técnico vamos a pelear por devolver día a día la confianza, ilusión y motivación que nuestra afición no brinda en cada partido, tanto en los buenos momentos como en los no tan buenos.
Desde el comienzo de temporada apuestas por el juego de varias canteranas, como María Abián e Isabel Benito. ¿Cómo definirías su aportación al equipo? ¿qué les aporta a ellas competir en Liga Femenina?
Isabel Benito y María Abián son dos jugadoras de la cantera que están dando sus primeros pasos de entrada al equipo de élite y entrenan de forma habitual con nosotros, al igual que Carla Zabala y Claudia Villanueva, quienes también están empezando a entrar en la rueda. Al igual que ocurre con Paula Estebas, jugadora muy importante del primer equipo, para el Campus Promete es fundamental que las jugadoras de cantera tengan un espejo en el que verse reflejadas. Ahora mismo puede ser Isabel Benito, que con mucho sacrificio y esfuerzo compagina su trabajo en la cancha los estudios en la Universidad. ¿Por qué no se puede llegar a Liga Femenina desde la cantera? Ellas son un claro ejemplo de que es posible.
A pesar de la lesión que le impide jugar, Naiara sigue impulsando al equipo desde el banquillo. ¿Cómo está viviendo la capitana este inicio de temporada?
Naiara es muchas cosas. Es la capitana, es el corazón del equipo, es la veterana, aporta mucho al grupo, alegría, ganas, ilusión y lo hace con mucho esfuerzo y superación. A pesar de estar en un momento de recuperación, trabaja para poder volver al equipo cuanto antes y lo vive desde dentro y con la misma tensión que cualquier otra jugadora. Naiara suma a pesar de no estar disponible para jugar, dando ánimo y aportando detalles tácticos, tanto a cuerpo técnico como a las jugadoras, y eso no tiene precio.
Alejandro Toraño
Fundación Promete