El club ferrolano coloca en esta cifra un proyecto que sería estable

 

El conjunto ferrolano llegó como uno de los recién ascendidos más “baratos” a la Liga Femenina Endesa, con un conjunto hecho a base de estudio y apuesta por parte de su técnico y director deportivo Lino López, cuyo ojo para la creación de plantilla está, todavía no científicamente, pero sí muy comprobado.

Una salvación temprana y las celebradas presencias en Copa de la Reina y playoff de ascenso fueron casi un milagro para un equipo con jugadoras novatas y “que todo el mundo nos daba por descendidos”, señala su presidente Santi Rey, al inicio de temporada. “Ha sido un gran trabajo de Lino, cuerpo técnico y jugadoras, llevándonos a una temporada impensable y espectacular”, añade el dirigente. Y así, para que Ferrol y comarca puedan seguir disfrutando de baloncesto de primer nivel –”sin andar con remiendos”, como señala Rey–, la cuenta es fácil, más apoyos y más dinero.

 

1. MÁS DINERO, MEJOR FUTURO
“Estamos a años luz del resto de equipos de la categoría en cuanto a presupuesto”, señala Rey, apuntando que este año lo cerrarán con 720.000 euros de ingresos, recordando que formaciones de la parte media baja de la tabla como el Celta superan el millón de euros.
“Necesitamos dar ese salto, aproximarnos a eso. Para hacer que un proyecto sea viable tenemos que acercarnos a esa cifra. Con menos de 880.000 probablemente seríamos la “peor” plantilla de la liga, la menos costosa”. Una subida que significaría aumentar asimismo los 20.000 euros mensuales que cuesta la rentabilizada plantilla ferrolana –cifra ridícula en comparación con otras disciplinas–, así como, entre otras cosas, la digitalización de la pista o la contratación de un “speaker” y su correspondiente megafonía, ya que la del pabellón de A Malata no cumple su cometido.
Un salto de cara a darle futuro y continuidad al proyecto que la entidad local espera realizar por dos vías: el aumento de su masa social –así como ligeramente el coste de sus abonos– y de sus colaboraciones, públicas y especialmente privadas.

 

2. APOYOS, MÁS PEQUEÑOS QUE GRANDES
Con una masa social que supera las 1.300 personas, el club quiere que esta cifra aumente al menos hasta superar las 1.600.
Si bien el pilar clave para “crecer”, como señala Rey, es “un mayor apoyo de administraciones –si bien la Xunta cumple religiosamente con los pagos no lo hacen tanto Concello y Deputación, a la espera de las subvenciones todavía de la pasada campaña– y empresas de la comarca, las hay que pueden ayudar, ya no digo con un patrocinio grande pero sobre los 5.000 euros y que podamos ir juntando –Clesa se unió a este proyecto en la recta final y hay la buena voluntad para la próxima campaña–. Es la única vía para hacer un proyecto sostenible”.

 

3. LA PLANTILLA, UN BUEN CASTILLO DE ARENA
La falta de esta seguridad económica hace que cada año López tenga que construir un nuevo equipo, un castillo de arena que, en caso de sobrevivir satisfactoriamente a las embestidas de la temporada, quedará casi destruido al final de la misma, quitándoles poco a poco todos sus elementos, como a buen seguro ocurrirá ahora.

“Las buenas temporadas te perjudican en determinadas cosas porque las jugadoras se revalorizan”, señalan Rey y López, “y es más difícil negociar para que continúen”. Una renovación que en el caso de la actual plantilla ya fue puesta sobre la mesa en el momento de la permanencia, si bien sin respuesta. “Por méritos el grupo se la merecía”, señala López, “sabemos que algunas va a ser muy difícil que se queden, tendrán propuestas inalcanzables”. Así, y con ese aumento de presupuesto, el atractivo de llegar a Ferrol no será sólo por ser una entidad que “apuesta por sus jugadoras y por su promoción”, en palabras de López, sino también por poder vivir más dignamente de este deporte.

M. Tembrás
foto: D. Alexandre
diariodeferrol.com