El equipo salmantino buscará el asalto al título desde el factor cancha y ante el vigente campeón y, para muchos, favorito Valencia Basket

 

 

Lo hemos dicho en los últimos días: Es difícil encontrar en el deporte nacional un ejemplo que haga sombra al de Perfumerías Avenida. El equipo salmantino afronta su decimoctava final de Liga consecutiva y un paso más, busca la que sería la novena Liga de un club que disputa su 52 final de las 68 posibles en los últimos 23 años.

Esto es una auténtica barbaridad e incluso por encima de los números hay un factor con un valor incalculable y es que tanto club como afición afrontan este último título con la misma ambición e incluso con mayor ilusión que el primero.

En este caso hablamos de la final de una temporada en la que muchos pensaron que Perfumerías Avenida no iba a estar porque son ya muchos más los candidatos y porque su trayectoria, sobre todo en la primera parte del campeonato, no acababa de convencer.

La llegada de Nacho Martínez, los retoques en la plantilla y la fe en la propuesta y en el trabajo diario que puso todo el plantel permitieron encontrar el camino y el equipo fue creciendo, creyendo y haciendo creer en sus posibilidades hasta alcanzar un bien tan preciado como el liderato al final de la Liga Regular con el premio del billete a la próxima Euroliga. No pudo estar en la final de la Copa, pero sí dio la cara en unos cuartos de final 'imposibles' ante el enorme Fenerbahçe para después encarar unos play-off donde ha habido sufrimiento, pasión y crecimiento casi a partes iguales. De la remontada por obligación, aunque no fuese sencillo, ante Baxi Ferrol al épico duelo, también con remontada, ante Spar Girona en una de esas citas que se recordarán durante mucho tiempo en Würzburg.

La clasificación para la final tal y como se consiguió debe haber sido una auténtica liberación para el plantel pero también le debe haber cargado de responsabilidad porque ahora, una vez en la final, hay que ir a por el título intentando aprovechar el factor cancha pese a que enfrente esté el vigente campeón y por el momento que atraviesa, para muchos el favorito.

Valencia Basket es un tremendo contrincante que ha pasado también durante la temporada por momentos complicados, especialmente tras no dar el mejor rendimiento en Euroliga y quedarse fuera de los cruces, pero en España solo Avenida pudo con el equipo taronja en esos enfrentamientos directos a los que llegó mejor y eso fue lo que, a la postre, decidió que uno fuera primero y otro segundo.

Es la cuarta final de Liga consecutiva entre ambos conjuntos y en las anteriores el factor cancha fue clave. En la 20-21 Avenida hizo valer ese factor cancha y resolvió todo en dos partidos mientras que 21-22 la importancia fue más relativa. La final se resolvió en el tercer encuentro después de remontar Avenida en la Fonteta la primera derrota sufrida en Würzburg. La temporada pasada Valencia fue el que tuvo la posibilidad de jugar el primer partido en casa y aunque Avenida intentó llevar la final a tres duelos finalmente se notó que llegó justo y sin jugadoras como Carleton y Onyenwere y acabó cediendo.

Meros datos a tener en cuenta aunque quedan al margen de la final que se abre jueves en Würzburg que enfrenta dos estilos parecidos. Verticales, con un juego atractivo para los sentidos y que a campo abierto es muy peligroso en ambos lados, sacrificados en defensa... como siempre en estos casos y con jugadoras de estos niveles será en situaciones puntuales donde acabará por decidirse. Control de rebote, minimizar errores no forzados, estar mejor en duelos individuales muy atractivos que se plantean desde la dirección hasta el juego interior, soluciones que pueda encontrar Avenida ante el torbellino Iagupova y el peso de la grada.

Si a priori algo desequilibra la final es la situación en la que llegan ambos equipos, con más desgaste sin duda por parte de Perfumerías Avenida que tuvo muchísima más exigencia en los cuartos. Donde el equipo salmantino tuvo que remontar por dos veces, Valencia casi se paseó primero ante IDK y después ante Casademont Zaragoza. Las de Salamanca cuentan con la baja de Silvia Domínguez mientras que Valencia confirmó el martes que Alba Torrens no estará en la final por un esguince en un ligamento de la rodilla.

La final está lista, ya otro clásico en marcha y en una temporada en la que las cosas no han sido fáciles resistir ha sido fundamental y llegados este punto, con Würzburg en absoluta comunión con su plantel, en Avenida con seguridad se va a persistir hasta donde se llegue.

El primer partido de la final se juega en Würzburg a partir de las 20.30 horas de este jueves 9 de mayo.

 

Teresa Sánchez
tribunasalamanca.com