Las nuevas caras que tiene este curso Carlos Cantero a su disposición cumplen con lo que se esperaba de ellas, ser un trampolín para la entrada del equipo en otra dimensión
En la extraordinaria e inolvidable semana que ha protagonizado el Casademont Zaragoza han sobresalido por encima del resto nombres conocidos como los de Mariona Ortiz o Helena Pueyo, pero la remontada europea ni el título de la Supercopa lo habrían podido conseguir las aragonesas sin la contribución de los nuevos fichajes del equipo. A pesar de que solo se han disputado cuatro partidos oficiales, da la sensación de que Fingall, Gueye, Vorackova, Bankolé y compañía van a hacer exactamente lo que se esperaba de ellas, ser el trampolín que va a servir al Casademont a entrar en otra dimensión.
De momento, sus puestas en escena son prometedoras. Con particularidades, las nuevas caras que tiene a su disposición Cantero están dando lo que se esperaba de ellas. Quizá algunas necesiten más tiempo de adaptación que otras, pero con ellas el equipo aragonés ha ganado una profundidad y ha formado un bloque sólido como nunca en su corta historia. No se podrá quejar este año el técnico madrileño, porque por recursos, variantes y alternativas (siempre que las lesiones respeten a las jugadoras) no va a ser.
Hasta ahora, el impacto más directo lo están teniendo las jugadoras interiores, donde el Casademont ha incorporado a dos jugadoras contrastadas en el baloncesto europeo. Quizá de la que menos dudas había de su acople al conjunto zaragozano era de Nadia Fingall. Cantero llevaba años suspirando por su incorporación y se está empezando a entender ese empeño.
La americana no es ninguna desconocida para el aficionado al Casademont porque con su anterior club, el Valencia Basket, alguna tarde que otra le ha amargado. Por eso, poder disfrutar ahora de su juego sabe incluso mejor. Productiva en ataque y dura, muy dura en defensa e incansable en el rebote, fue precisamente en el día señalado y contra sus excompañeras cuando dio su mejor nivel. Y eso que, por el momento, no está acertada en una de sus especialidades, el tiro de tres.
Por dentro
La que ha llegado con mucha fuerza a la pintura también es Aminata Gueye. La francesa tiene muchos recursos bajo el aro y si le llegan buenos balones los puntos se le caen de las manos. Prueba de ello fueron los 17 (máxima anotadora del partido) que metió en la final de la Supercopa, a los que añadió ocho rebotes. Por el momento, su mayor debilidad la está mostrando en defensa, donde, igual que está anotando con facilidad, no está suponiendo una fuerte barrera para las rivales. Eso sí, su dupla con Hempe y la recuperación de Hermosa promete un trió de pívots del más alto nivel.
Al perímetro han llegado Bankolé y Vorackova. La gala es la jugadora que, a priori, ha llegado con menos galones a la capital aragonesa, pero sus sensaciones en los minutos que ha estado en pista son muy positivas. Es una jugadora de rotación, ella lo sabe y está consiguiendo el propósito que le ha encomendado Carlos Cantero, que el nivel del equipo no se resienta cuando otras jugadoras protagonistas tienen que descansar. Con la intensidad y la dureza por bandera, la alero también sabe tomar responsabilidades en ataque cuando el equipo lo necesita.
Por su parte, Vorackova ha llegado con la etiqueta de campeona de la Euroliga. Casi nada. Su nivel como jugadora es incuestionable y, quizá por las expectativas que generó su fichaje, de momento es la que menos acertada ha estado. Dejó grandes partidos en Corea del Sur, pero en el inicio de lo importante su aportación no ha sido brillante. Seguro que cuando acabe de adaptarse y gane una confianza que ahora parece no tener será una de las jugadoras más destacadas de la plantilla.
Y a todas ellas falta por unirse la guinda del pastel. Carla Leite, según palabras de Cantero a este diario, será la encargada de poner la magia a un equipo que tiene más talento y más músculo que nunca. De momento, también tiene un título más, pero si todas las piezas encajan la Supercopa no será el último.
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