Casademont Zaragoza dio un golpe sobre la mesa este miércoles al ganar, por cuarta vez esta temporada, al Valencia Basket y multiplicar así sus opciones de clasificarse de manera directa a la Final Six de la Euroliga.

Las de Carlos Cantero no han dado tregua este curso a las valencianas con cuatro triunfos en tres competiciones distintas y arrebatándoles un título, la Supercopa de España. Pero desde luego, si hay alguien que las ha hecho tener pesadillas, esa ha sido Nadia Fingall.

La estadounidense, ex del Valencia, ha formado parte del quinteto inicial en los cuatro choques y ha firmado actuaciones estelares para contribuir a la victoria de las aragonesas en todos ellos. Así lo hizo el miércoles, en la vuelta de la Segunda Ronda de la Euroliga, con 13 puntos, 7 rebotes y 3 asistencias. «Siempre intento hacer mi trabajo, ser una pieza clave del equipo, una que hace las cosas que quizás no se ven en las estadísticas, pero espero que la gente lo vea», ha explicado Fingall en la previa del partido de Liga de este domingo ante el Cb Jairis.

Pero el idilio de Nadia con el que ya se puede considerar el derbi moderno del baloncesto femenino no se remonta únicamente a estos cuatro partidos. La pívot llegó a la capital aragonesa en mayo del año pasado, procedente el conjunto dirigido por Rubén Burgos. Con el cuadro taronja, Nadia venía enrachada tras ganar los últimos cinco encuentros en competición oficial que las enfrentaron al Casademont. «La rivalidad entre Valencia y Zaragoza es relativamente nueva. Pero estar del lado del ganador no está mal», asegura Nadia.

La jugadora americana parece haberle dado la vuelta por completo a la tónica habitual entre el conjunto aragonés y el valenciano. Sin embargo, Fingall lo achaca todo al trabajo del grupo y asegura estar agradecida de haber formado parte de dos clubs de la élite del baloncesto: «Tengo la suerte de estar en buenos equipos y ganar partidos», subraya. Asimismo, explicó la victoria a través de la mística del Príncipe Felipe, donde la Marea Roja tampoco parece dispuesta a dejar de superarse. «Hemos tenido unas noches muy especiales aquí». Y no solo con la elástica rojilla, también con la taronja: «Con el equipo rival, también he vivido partidos aquí muy duros y con mucha gente»

Además, la pívot afirma que pasa por un buen momento de forma tras superar un bache que le hizo no dar su mejor versión. «Intento ser consistente. En algunos de los partidos, en Hungría, también en Salamanca, mis porcentajes no fueron buenos. He tenido unos partidos un poco más bajos. Pero mi equipo siempre me apoya y saben lo que puedo aportar», añade.

En este sentido, Fingall confía en el esfuerzo de toda la plantilla para obtener buenos resultados y no le preocupa demasiado de quién vengan los números: «Si seguimos ganando partidos, eso da igual. Quiero ganar y eso es lo primero». También quiso recalcar que sigue quedando mucho camino por recorrer y no deben relajarse ahora. «Sabemos que nuestro trabajo no está hecho. Vamos cada día trabajando, que es lo más importante. Queremos llegar a la Final Six, a las finales de la Liga y cada día trabajamos para ello. Sabemos que somos un equipo muy duro y con mucho talento», remarca.

Todo ello sin perder de vista a su último rival. Por si fueran pocos cuatro enfrentamientos en menos de cuatro meses, Casademont y Valencia volverán a verse las caras dentro de solo diez días en Liga y lo harán de nuevo en el Príncipe Felipe. En el décimo cruce para Fingall, la estadounidense podría empatar con cinco victorias consecutivas con cada uno de los dos equipos.

De lo que no hay dude es de que, en cualquier caso, la pívot del Casademont Zaragoza será una pieza clave para el que ya se puede considerar derbi moderno, esta vez en la vuelta en Liga Femenina Endesa. Cantero no debería tener dudas en alinear a Nadia Fingall en el quinteto inicial el próximo 1 de febrero, más todavía si la americana mantiene el nivel actual.

Bruno Placio
Foto: M.Á. Gracia
elperiodicodearagon.com