Intenta competir pero la falta de acierto y la frustración creciente en Würzburg complican la lucha por la cuarta plaza, 53-65

 

La revancha en el deporte no espera. Apenas 48 horas después del golpe europeo, Perfumerías Avenida regresaba a Würzburg con la necesidad de levantarse sin margen para la autocompasión. No era el mejor escenario: desgaste físico y mental, un rival directo en plena pelea por la cuarta plaza y dudas en la rotación interior. Pero si algo exige la temporada regular es resiliencia. Y eso intentó mostrar el conjunto azulón desde el salto inicial. El calentamiento ya dejó una señal inquietante. Khadijiah Cave, vestida pero sin ejercitarse -posible esguince de rodilla-, se unía a la ausencia de Djaldi-Tabdi y dejaba el juego interior sostenido casi por alfileres. Virag Kiss y Belén Arrojo asumían la responsabilidad ante el potencial físico de Jairis, con Laura Gil como referencia. Un contexto exigente que pedía carácter.

Y carácter tuvo Avenida en la puesta en escena. Belén Arrojo, decidida a no encogerse por dentro, firmó cinco de los primeros siete puntos de su equipo, marcando territorio en la pintura y contagiando intensidad atrás. La defensa del uno contra uno subía revoluciones, aunque el peaje físico se intuía alto. Los primeros ajustes desde el banquillo -entrada de Claudia Soriano y Shavonte Zellous- buscaban refrescar ideas, pero en los desajustes tras los cambios llegaron errores que permitieron a Jairis tomar la delantera (7-10). Tiempo muerto de Montañana y mensaje claro: más orden, más pausa.

La respuesta tuvo nombre propio. Shavonte Zellous asumió galones y sumó cuatro puntos consecutivos para devolver la igualdad y sostener el pulso. Sin embargo, Jairis cerró mejor el primer cuarto, castigando los cambios defensivos y tomando mejores decisiones en ataque para marcharse con ligera ventaja (12-16).

El segundo acto profundizó en la misma herida. Cuando Avenida lograba defender en estático, el partido se equilibraba; cuando Jairis corría, especialmente con la velocidad de Alba Prieto, el daño era evidente. El problema no estaba solo atrás. El atasco ofensivo comenzó a ser alarmante. La presión murciana sobre las bases -intensa, al límite- rompía el ritmo azulón. Faltaba fluidez, faltaba claridad y, sobre todo, faltaba acierto en la ejecución y en la toma decisiones.

Zellous seguía siendo el faro, pero necesitaba descanso. Y sin ella en pista, el equipo se quedó sin referencia anotadora. A dos minutos del descanso, Avenida permanecía en 14 puntos, una cifra que explicaba por sí sola el guion del partido. Fue Magarity, con pocos minutos aun para exigir que esté mucho más en pista, quien rompió la sequía con un lanzamiento de media distancia y la que, además, cerró el marcador al intermedio.

El luminoso del pabellón Würzburg reflejaba un dato contundente: 18-26. Ocho puntos de desventaja que no parecían insalvables, pero sí coherentes con lo visto. Avenida sumaba una producción ofensiva insuficiente para discutir el control de Jairis. La segunda mitad exigiría algo más que intención. Pediría precisión, energía y una rotación capaz de resistir la adversidad.

La consigna tras el descanso era clara: defender primero, decidir bien después. Avenida necesitaba orden antes que heroísmo, paciencia antes que precipitación. Y la respuesta fue inmediata. Cuatro puntos consecutivos devolvieron la vida al conjunto salmantino, que reducía la distancia hasta los cuatro y volvía a sentir el calor de Würzburg como impulso real y no simbólico. El pulso lo sostenía Shavonte Zellous, firmando su partido más afinado desde la media distancia. Con ella como referencia ofensiva, Avenida se colocaba a dos y obligaba a Canut a mirar a su banquillo en busca de soluciones. El pabellón creía. Más aún cuando Belén Arrojo, pura determinación, culminaba una acción que situaba a las azulonas a solo un punto y levantaba a la grada.

Pero cuando el partido parecía inclinarse, llegó el mazazo. Dos triples consecutivos de Ekh cayeron como un jarro de agua fría, apagando el conato de remontada. El esfuerzo había sido enorme para regresar, y en apenas dos ataques la brecha volvía a abrirse. Avenida, de nuevo contracorriente. El golpe se amplificó con un 2+1 de Alba Prieto que devolvía la renta a los diez puntos (27-37) y forzaba el tiempo muerto de Montañana. Había que recomponer cabeza y piernas.

El primer triple azulón no llegó hasta el décimo intento, obra de Spreafico, un lanzamiento que liberó tensión acumulada. Poco después, Iyana Martín encontró por fin el camino al aro en penetración y sumó desde la línea de personal. Con seis puntos casi consecutivos, Avenida volvía a agarrarse al partido (34-40), sosteniéndose en el carácter más que en la fluidez. Magarity dejaba destellos de su calidad, pero a la reacción le faltaba ese punto de fortuna que distingue el impulso definitivo del simple amago: tiros que se escapaban por milímetros, faltas que enviaban a Jairis al tiro libre justo cuando la defensa salmantina apretaba más. Así, caminando sobre un alambre fino, Avenida llegó al último cuarto con la sensación de haber estado muy cerca… pero todavía a distancia. El marcador reflejaba un 36-44 que no era definitivo, pero sí exigente.

El inicio del cuarto definitivo volvió a golpear la moral azulona. Mané, inédita hasta entonces, apareció con un triple que ampliaba la herida. Magarity respondía con determinación -qué importante su regreso para lo que queda-, pero el margen de error ya era mínimo. La distancia no bajaba de los diez puntos y el reloj corría en contra hasta que el marcador alcanzó un inquietante 38-52.

Avenida necesitaba una sacudida. Y la encontró en el carácter. Triple de Zellous. 2+1 de Kiss. Cinco minutos y medio por jugar y una última bala en la recámara. El equipo queríapero era un querer constante sin la continuidad necesaria, un esfuerzo enorme que siempre encontraba una respuesta inmediata del rival.

El guion todavía reservaba un episodio insólito: humo saliendo de una canasta obligó a detener el encuentro cuando el tramo decisivo ya estaba en marcha. La interrupción enfrió cualquier impulso salmantino. Restaban tres minutos, Avenida estaba ocho abajo, y en la reanudación llegó otro golpe casi definitivo: Ayuso, hasta entonces discreta, anotaba su primer triple y colocaba una losa pesada sobre el partido porque además los triples empezaron a surtir los ataques de Jairis. Fue el resumen perfecto de la tarde. Cada vez que Avenida amagaba con levantarse, Jairis encontraba la acción precisa, la decisión correcta.

La lucha por la cuarta plaza se complica, en el equipo muchas piezas parecen bloqueadas y en la grada la paciencia se ha perdido apuntando al banquillo.

 

MONTAÑANA: "ESTAMOS TODAS EN EL MISMO BARCO"
Respaldada por el equipo pero silbada por buena parte de la afición: "Todo el mundo es libre de expresar su opinión, estamos dando todo y muy unidos"

Un partido complicado para la entrenadora de Perfumerías Avenida que recibió silbidos antes del inicio y en el descanso que se multiplicaron al acabar el duelo.

Anna Montañana valoraba así el encuentro tras una semana muy dura para Perfumerías Avenida: "Ha sido un partido en el que se ha visto la consecuencia del jueves. En la primera parte, todas lo han intentado, pero hemos navegado en arenas movedizas. Hemos podido volver a lucharlo, encontrar situaciones, pero se veía que individualmente estaban muy dolidas por lo del jueves y no nos hemos podido recuperar."

Sobre su situación personal, afirmaba: "Nos tenemos que recuperar, estamos juntas en esto. Las jugadoras están haciendo todo lo que está en sus manos. A nivel anímico está siendo muy duro. El staff está haciendo un gran trabajo y hay que recuperarse porque es obvio que el jueves teníamos una ilusión muy grande; sabíamos que la Eurocup podía ser muy ilusionante para llegar hasta el final. Cuando no duermes y te levantas intentando focalizar, haces el esfuerzo, pero ha costado mucho estar. Todo el mundo tiene derecho a expresar su opinión, pero todos lo estamos dando todo para sacarlo adelante."

Sobre la lesión sufrida por Cave -aparentemente un esguince de rodilla que se espera poder recuperar rápido-, añadía: "Eso ha sido un mazazo realmente, también anímico, porque es una jugadora muy silenciosa pero que hace mucho. Cuando supimos que no podía jugar, para las propias compañeras fue como meter el dedo en la llaga. Viene Jairis y nos jugamos la cuarta plaza en el peor momento, pero el calendario es así. En una acción fortuita se hace daño y ahora toca remar. Este equipo ha remado mucho estos cinco meses y sabemos cómo navegar estas dificultades."

En cuanto a cómo revertir la situación: "Ahora mismo necesitamos limpiar la mente, bajar las pulsaciones. Había mucha presión en el ambiente y todo se nota. Vamos a tener dos días libres para intentar desconectar del todo y, poco a poco, con entrenamiento y estando juntas, volver a encontrarnos. El equipo está muy unido; hemos trabajado mucho para eso y se ha notado, y se nota siempre."

Montañana también hablaba de lo que transmite el presidente Jorge Recio y reflexionó el gesto de las jugadoras al llamarla para estar con ellas en la piña final: "Al final esto es un cúmulo de cosas. Es deporte, es un club con mucha tradición de ganar y es difícil en estos momentos, seguir donde estábamos hace años como club, por cómo está la Liga Endesa, la Eurocup… Él ha bajado, nos ha apoyado y creo que también es necesario y muy importante que las jugadoras vean que todos estamos en el mismo barco e intentamos remar."

Por último, reflexionó: "Aquí hay mucho trabajo, muchísimo trabajo del staff, y soy la cabeza de un club que, por tradición, espera ganar. Todo lo que no sea eso cuesta asumirlo. No nos hemos acostumbrado a que ahora podemos perder, aunque no queramos perder y queramos el mejor equipo posible. Lo del final es un gesto que nos define. El día a día es así: unido, con muy buen ambiente de trabajo. Lo digo desde el minuto uno: todo el mundo da todo y hay mucho orgullo por lo que significa este equipo. Estamos orgullosos. Habéis visto la reacción, la piña en el centro: esa es la definición de este equipo. Obviamente, el deporte es ganar, pero estamos orgullosos del trabajo y del esfuerzo que se pone en intentar competir donde queremos."

 

Teresa Sánchez
tribunasalamanca.com