Lokos.Andrea.BizkaiaViernes 13 en Cáceres, a donde llegaba un Gernika Bizkaia asentado en mitad de la tabla, y que traía consigo una de las referencias más notables de la Liga, Tyrone Mosby.

Pero las encargadas de sembrar el terror fue el Alqazeres, que necesitaba la victoria como agua de mayo si querían seguir con opciones de salvarse, pero que no salieron del todo contentas, ya que Andrea Vilaró cayó lesionada en la segunda mitad del encuentro.

El encuentro empezó igualado, con los dos equipos mostrándose fuertes, sobre todo Gernika, que cogieron 4 rebotes consecutivos en la misma jugada de ataque. Pese a todo esto, el resultado final del cuarto fue 18-20.

En el segundo cuarto, el equipo cacereño dio un pasito al frente, en ataque, alcanzando un 29-20 en el resultado parcial del cuarto. El encuentro llegaba al descanso con 47-40 en el marcador para las locales. La joya de la corona del equipo visitante, Tyrone Mosby, estaba siendo bien defendida por las cacereñas, lo que permitió esta ventaja en el marcador.

Tras el descanso, el equipo vasco tomaría las riendas del cuarto, con el conjunto local siempre de cerca, lo que se tradujo en un 11-17, pero en el resultado global, el Alqazeres seguía por delante, gracias a una estelar Callan Taylor, que recordó a la jugadora del año pasado, y a una inspirada Fatou Dieng. El partido llegaría a los últimos 10 minutos con 40-37 para las cacereñas.

En el último cuarto, todo estaba saliendo a pedir de boca para el CB Alqazeres pero, cuando el crono marcaba 7:22, el pabellón se quedó congelado, cuando Andrea Vilaró se resintió de su rodilla y se tiró al suelo. Tuvo ser ayudada para retirarse de la madera, donde no volvió a salir. La grada recordó lo sucedido la temporada pasada a Verónica Sánchez. Habrá que esperar a las pruebas para saber el alcance de la lesión. Entre todo esto, el parcial del cuarto fue 21-9 para el CB Alqazeres, cimentando así su victoria por 79-66.

Otro punto a favor del Alqazeres es que todas las jugadoras valoraron en positivo, alcanzando así una valoración global de 95 frente a los 52 puntos de valoración de las vascas. Las mejores jugadoras fueron, por parte del CB Alqazeres, Callan Taylor, con 13 puntos, 7 rebotes y 1 asistencia, para 19 de valoración y Marta Tudanca, MVP del partido, con 13 puntos, 5 rebotes y 4 asistencias, para 22 de valoración. Por parte de Gernika, Britany Miller, con 8 puntos, 5 rebotes, 4 asistencias y 1 tapón, para 11 de valoración y Tyrone Mosby, con 14 puntos, 9 asistencias y 2 rebotes, para 18 de valoración.

La Liga Femenina afronta su recta final, celebrando los cuatro partidos que quedan por disputarse en 2 semanas, para bajar el telón de la liga regular el 28 de marzo. En este último repecho final, el Alqazeres buscará la salvación saliendo a Huelva (frente a Conquero, el miércoles 18) y a Girona (1 semana después, el 25) y recibiendo en casa a Campus Promete (el 20 de marzo, otro de los equipos con los que se juega la permanencia) y Cadi La Seu (el 28 de marzo, que cerrará la primera temporada en Liga Femenina del Alqazeres).

Los resultados vuelven a acompañar al Alqazeres una semana más, aunque, si bien, Mann-Filter ganó a Gran Canaria, las cacereñas tienen el average particular ganado a las insulares. De modo que tienen relativamente fácil alcanzar la salvación, más aún sabiendo que Campus Promete ha caído en Girona, por lo que es colista en solitario, con las cacereñas como segundas por la cola, empatadas con Mann-Filter a 6 victorias y a solo una victoria de  Ferrol y Gran Canaria.

Desde la grada: en la grada había cierta confianza en el equipo cacereño, que nunca da una batalla por perdida hasta el final, y así lo demostró. La afición, con el paso de los minutos, fue a más. Había una de nerviosismo y ganas de vencer. Pero la afición del Alqazeres es como el equipo: nunca se rinde hasta el minuto 40. Se vivió un momento de tensión máxima cuando Andrea Vilaró se desplomó en la madera, aquejada de dolor en su rodilla. Tanto es así que la jugadora se retiró en volandas y llorando, arropada por su público, eso sí, con una ovación cerrada mientras se retiraba. Muchos recordaron el mismo momento del año pasado con Vero Sánchez. El partido transcurrió con los nervios a flor de piel, tanto que la tensión podía cortarse con un cuchillo. Pero llegó el final, y tanto equipo como afición respiraban aliviados.

Borja Rebollo

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