Voy como Frank Sinatra, no voy a hacer crónica de ningún partido, contaré lo que he visto y vivido en primera persona. Es mi primera experiencia en una copa, nunca he estado, ni siquiera en una masculina, lo más parecido que he vivido fue la fase de ascenso a ACB del GBC en Cáceres, y ni de lejos se parece a lo vivido este fin de semana.


Lo primero que uno espera es que cambie la fisonomía del pabellón, un día antes te vas dando cuenta de por dónde van a ir los tiros por las fotos que vas viendo en las redes sociales y ya dentro ves lo distinto que es a un partido de liga regular, publicidad de la FEB, patrocinadores dibujados en la pista, un parquet renovado, leds de publicidad, el marcador también distinto, etc… En la entrada, evidentemente, hay más seguridad, los empleados de la misma cumplieron con su necesario cometido con absoluta delicadeza. El recibidor contaba además del habitual bar, con algunos puestos donde se podía obtener merchandasing de algunos equipos participantes.


Las gradas estaban distribuidas por sectores, uno para cada afición, eso mayormente, pero la realidad es que se podían ver aficionados mezclados, cosa que no supuso ningún problema ya que la relación entre las aficiones durante todo el fin de semana fue extraordinaria. Colaboradoras de “Universo mujer” grabaron algunos videos a grupos de aficionados de todos los equipos para hacer una votación en internet y ver cuál era la que obtenía mas retwits en twitter, fue una situación divertida, no vi el momento de la grabación del resto, pero en la nuestra me lo pasé muy bien, entre otros estaban en la misma familiares de Lara Gonzalez, a los que nunca les faltan las ganas de animar y se dejan el alma, vimos desfilar por delante nuestro a la presidenta del GBC Nekane Arzallus, que no pudo evitar sonreir ante la estampa que estábamos dejando.
Un grupo de aficionadas me pidió que les sacara una foto, hablando con ellas supe que eran de Madrid, de ningún equipo participante en concreto y que venían por el simple hecho de pasarlo bien con esto del baloncesto. Todavía hay gente de esa, si, y que siga habiendo, no todo va a ser Marta Fernández, amabilísima con todo el mundo, o Isa Sanchez, con la que tuve el enorme placer de hablar unos minutos, un lujo. Se vieron también jugadoras del Iraurgi, Roselis Silva y algunas del Gernika como Mónica Pop, me dicen que estuvieron todas o casi todas, pero tampoco es que las conozca al detalle a todas, seguro que me crucé con más de una, tampoco vi a Carlos Vela, jugador de la Real Sociedad, que me enteré que estuvo porque luego vi las fotos.


Vinieron a prestar su apoyo jugadores del GBC como Mikel Motos, Julen Olaizola y David Doblas, hasta el mismo Porfirio Fisac, que compatió espacio con el segundo entrenador de Melilla y marido de Arantxa Novo, Javier Muñoz. Y un sinfín de gente a la que no conozco pero que se les veía que eran importantes. Como he mencionado a Arantxa, otra crack que a pesar de las circunstancias no perdió la sonrisa en ningún momento y atendió a todo el que se acercó a ella, no quiero dejar de mandarle un saludo a la gran ausente de la cita, te esperamos pronto. También quiero hacer una mención especial a una jugadora de las categorías inferiores del club que suele entrenar con el primer equipo, compartí grada con ella y su familia y seguro que tuvieron que soportar mis nervios, me muevo más que los precios, tiene una lesión importante en la rodilla y desde aquí le envío mucho ánimo. Maria Artetxe, que te recuperes lo más rápido posible y a dar guerra, ¿vale?.


Y comienza la primera semifinal, se me eriza el vello porque no me puedo creer que vaya a verlo en directo, ardo en deseos de ver el duelo Dominguez-Jordana y me quedo con las ganas de ver una mejor versión de Noemí, no tuvo su día y fue una lástima, pedazo de jugadora…como me lo pareció Leonor Rodriguez, que por momentos se echó a su equipo a la espalda. El resultado ya lo sabemos todos, la alegría de la afición Charra desplazada, inmensa, estos merecerían un capítulo aparte, que forma de animar, que colorido, que afición…La de Girona, por número y por como fue el partido, se dejó notar menos, pero también dejaron su huella y su colorido con sus bufandas y camisetas, al final lo que cuenta es el conjunto, y el marco era precioso, con ambas aficiones entregadas, en una misma grada.


Tocaba salir del pabellón e ir a comer hasta que llegara la siguiente semifinal, la mía, en la que mi equipo iba a hacer historia, primera participación en la copa, los nervios no me quitaron el apetito pero iba rumiando situaciones de partido, pensando en todo lo que podía pasar, ilusionado y expectante. Daba por sentado que, además de las bajas de Arantxa Novo y Laura Arroyo, Iulene Olabarria no iba a jugar, en el tercer cuarto de la primera semifinal las jugadoras iban desfilando para ir a comer, todas menos ella, que se quedó a ver el partido completo, mal síntoma aunque luego hiciera el calentamiento antes del partido.


El globo se nos pinchó rápido, demasiado rápido, en unos pocos segundos Cierra Bravard mete la primera canasta del partido y poco después se lesiona, se va de la pista entre lágrimas para no volver más en todo el partido. Las lágrimas debieron ser las mismas que lloramos muchos por dentro en ese momento, ella sabía que era fundamental para el equipo, para tener opciones, quería estar, siempre está, implicada, y en un momento importantísimo para todos va y se rompe haciendo añicos las posibilidades que teníamos de llegar un poco más lejos, de hacer mas historia, de tantas cosas…..esas lágrimas lanzaban muchos mensajes, ya no hubo partido, Conquero tuvo un encuentro cómodo.
De todas formas quiero quedarme con una imagen de alegría, la de Toch Sarr jugando con sus hijas en la pista al finalizar el partido, una estampa que hizo las delicias de los que allí estábamos, una imagen habitual en los partidos del Gaska, la de ella y sus compañeras correteando con sus hijas, magnífico.


Al día siguiente llega la final, en el recibidor estaba la copa, no tocar, decían, los aficionados podían, eso si, sacarse una foto con ella. Solo la había visto en foto y pude verla de cerca, me pareció un trofeo muy bonito, aunque deberían ponerle unos vasos tipo “fondue” para poder beber de ella, antes se estilaba eso, echar cava en la copa, con esta no se puede, nada es perfecto.
Bromas aparte, las finales siempre tienen un aroma especial, y eso se notaba en el ambiente, siempre he creído que en una competición como esta, con tan pocas horas entre partido y partido los favoritismos fluctúan mucho, se iguala todo un poco más, depende de cómo llegue uno y otro equipo mental y físicamente y eso no se sabe hasta que empieza a volar el balón.


Y desde el principio se veía que Avenida no estaba, bien es cierto que el primer cuarto fue de tanteador bajo y Conquero tampoco estaba muy fino en ataque, pero la sensación que daba es que esto jugaba a su favor, Silvia Dominguez no era la de semifinales, y mira que lo intentó, ni con María Asurmendi ni con Roso Buch, que jugó casi todo el partido, acabó de estar cómoda, tampoco Leonor Rodriguez, que fue fundamental en la semifinal, no tuvo su día tampoco, y cada minuto que pasaba las de Huelva se lo iban creyendo un poco más. Como me tocó vivir el torneo detrás de ese banquillo pude ver las reacciones, las jugadoras del banco eran un manojo de nervios, veían que lo tenían ahí, que podía ser, lo estaban acariciando con la punta de los dedos, y con el pitido final la incredulidad de unos, bulliciosos antes y silenciosos ahora, y el estallido del banquillo Onubense, abrieron una maleta y comenzaron a sacar unas camisetas conmemorativas, se las repartieron entre las jugadoras y cuerpo técnico, en ella ponía los nombres de todas las jugadoras, San Sebastian, copa de la reina 2016, campeonas y una foto de la copa. En medio de la celebración alguien debió de darle en la nariz a María Asurmendi que comenzó a sangrar y como aquello no paraba su cabreo era considerable pese a los intentos de calmarla por parte de todos las que la rodeaban.


La entrega de la copa a Itziar Germán, capitana del equipo, daba por cerrada la edición de este año, si soy sincero, no se ni quien se la dio, ¿hace cuanto que no va la reina? Y es que, hasta donde yo llego, ahora tenemos dos, ¿no?.
Pedí después una foto a Elonu, que posó muy sonriente, quería tener una foto de esa camiseta y que mejor que con la MVP de la final, gracias Adaora.


No me quiero olvidar del organizador, la Federación Gipuzkoana de baloncesto ha estado a la altura, con su presidenta Vanesa Asensio a la cabeza y toda la gente que ha colaborado con ella, voluntarios incluidos, gracias a todos por un fin de semana inolvidable, gracias por traernos la copa, por poder disfrutarla, ¡GRACIAS! y a veces esta palabra no es suficiente para expresar lo que se siente porque se queda corta.
Y hasta el próximo año, espero que para entonces elijan la sede antes, por el bien de todos, aunque una reflexión a toro pasado me lleva a pensar que, de haberse celebrado en Huelva, Conquero no gana, que piensen en ello, se han quitado la presión del anfitrión, los favoritismos por ello, hubieran jugado, en el mejor de los casos, contra el cuarto clasificado, que, en teoría, iba a dar más guerra que IDKGipuzkoa, por plantilla, que además estaba mermado e hizo que llegaran a la final con un esfuerzo menor. En cualquier caso me ha parecido un merecidísimo campeón, se lo ha ganado en la pista y hay que decirles bien claro y alto ¡ENHORABUENA!

 

JOSEMARI SIERRA
LOKOS X EL BALONCESTO FEMENINO (DONOSTIA)