En su palmarés, ya figuran dos títulos de copa, ambos con la Avenida (2014 y 2015), pero quiere otro que ponga el colofón a su etapa en el Spar CITYLIFT. Shay Murphy (Canoga Park, California, EE.UU., 15-4-1985) afronta su última cita con el equipo antes de volver a su país para atender los problemas familiares que la hacen marchar.

 


Como lo lleva todo?
Cuando anuncié que me volvía hacia los Estados Unidos, recibí una avalancha de mensajes, muestras de apoyo y palabras dulces que me emocionaron. Sentir esta estima tan fuerte aquí en Girona me hicieron saltar las lágrimas que todos sabéis que marcho totalmente a regañadientes. Ahora, sin embargo, ya han pasado unos días y estoy concentrada para dar el máximo en la copa, un torneo que particularmente me encanta.


Le ha costado tanto como parecía centrarse en el juego esta última semana con los sentimientos tan a flor de piel?
Me encontré en un proceso extraño. Intenté centrarme en la pista, pero también pensaba a menudo en mi casa, en mi familia. Intentar que esto último no me afectara ha sido complicado. Pero ya en el último partido en Lugo hice una especie de reset y ahora estoy a punto, normal. Soy la primera que me enfado cuando no estoy en mi nivel y en los últimos partidos estaba muy enfadada [risas]. Créeme, soy extremadamente exigente conmigo misma.


Como llegan a la copa?
Las últimas semanas han sido intensas, con partidos duros tanto en Europa como en Liga Femenina. Pero, en mayor o menor medida, todos los equipos estamos igual. El desgaste está, pero cuando llega la hora de un torneo así todas las excusas desaparecen. Y tengo la sensación de que estamos en un buen momento, sobre todo anímico.


Y con un refuerzo como Gabby Williams, la jugadora que la sustituirá. Se conocían?
No, pero tenemos amigos en común. Es una jugadora de calidad, que subirá nuestro nivel, sobre todo físicamente. Además, llega de UConn, una universidad capaz de ganar más de cien partidos consecutivos en la NCAA. Es una ganadora y nos puede ayudar a hacerlo, en este sentido.


La copa este año tiene ocho equipos y requiere tres pasos para ganarla. El primero, el Valencia, tiene mucho peligro.
Los tengo muchísimo respeto. Tienen en la plantilla jugadoras como María Pina, Anna Gómez o Tamara Abalde. Las conozco porque he jugado y sé las dificultades que nos pueden crear. Ya lo vimos en el último partido contra ellas en Fontajau, recientemente. Todos sabemos que, en la copa, no te puedes despistar porque cualquier mal día o con la guardia baja te envía a casa.


Hablaba de este último precedente del 20 de enero en Girona. Un 71-61 con un 21-10 en el último cuarto para remontar. Un aviso?
Totalmente. Nos demuestra que tenemos que salir atentos, con energía y determinación para que, si les permitimos que tomen la iniciativa y confianza, todo se nos puede complicar mucho. Principalmente, debemos ser sólidas en el rebote, para no permitir segundas ocasiones y porque nos abre la vía a hacer nuestro juego alegre, de transición. En este aspecto, hago autocrítica. Sé que tengo que dar un paso adelante tanto en defensa como cerrando el rebote.


Los pronósticos previos apuntan a una tercera final de copa seguida entre ustedes y la Avenida.
Ojalá! Esto querría decir que hemos llegado. Está claro que los dos equipos hemos dominado el baloncesto estatal en los últimos años y nuestra rivalidad es como un Warriors-Cavs de las últimas temporadas en la NBA. Pero los pronósticos no hacen ganar partidos. Esto lo tenemos todas claro.


Es innegable el favoritismo de los dos equipos en la cita.
Se nos puede considerar así porque tanto nosotros como la Avenida tenemos los presupuestos más potentes y las plantillas más largas. En todo caso, en Estados Unidos hay una palabra, underdog que define que nosotros todavía somos más pequeñas que ellas, que tienen el hábito de ganar en las últimas temporadas. Pero tenemos esperanza y fe para que esta vez la situación termine de forma diferente. Dejaremos la piel.


Y sería un final redondo para usted particularmente.
[Ríe] Sería fantástico, increíble. Incluso he soñado que levantamos este título. Supongo que es también el sueño de todos, el club, la afición ... Pero también intento no obsesionarme me porque si después, por lo que sea, no lo podemos conseguir, no quiero estar frustrada ni triste.

Jordi Prat
foto: Joan Sabater
lesportiudecatalunya.cat
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