Puede no parecer mucho. De hecho, no lo es. Pero el Celta Zorka Recalvi irá la semana que viene a Zamora con cinco puntos de renta obtenidos ayer en la despedida del equipo celeste de Navia esta temporada. Una ventaja exigua para intentar asaltar la presencia en la final a cuatro de Murcia. Pero ventaja, al fin y al cabo.

 

Y Murjanatu Musa tiene una enorme parte de culpa en este triunfo. La nigeriana jugó su mejor partido con la camiseta celeste y certificó su meteórica progresión como jugadora desde su llegada hace unos meses. 16 puntos, 8 rebotes, 2 asistencias y un tapón salvaje, de esos que no se olvidan. 26 de valoración.

Porque pese a entrar desde el banquillo, la interior africana se convirtió en la MVP del choque tirando de sencillez. Podría parecer que es hacer de menos. Pero en un encuentro como el de ayer, es el mejor de los halagos. Porque si los nervios fuesen una jugadora, rivalizarían con Musa por el galardón de la más destacada. Su atenazamiento lastró a ambos equipos, que rivalizaron también en cuanto a los errores. 23/60 en tiros de campo para el Celta; 21/60 para el Zamora. Con 17 y 23 pérdidas de balón, respectivamente. Demasiado.

En ese escenario se movió el partido. Y aunque sea desde el debe, transcurrió extraordinariamente igualado. Las ventajas, alternativas, rara vez superaban los cuatro puntos. Esto se tradujo en lo que cualquier aficionado desea: un choque entretenido. Sin reparar en minucias como los niveles de acierto sobre la pista, la realidad es que el envite tuvo emoción, equilibrio y opciones de triunfo para ambos equipos.

Pero en medio de esa penumbra, la luz se hacía de tanto en cuanto. Sara Castro, por ejemplo, asumió la responsabilidad y clavó los tres triples que intentó. En el bando contrario, a Gala Mestre no le temblaba el pulso. Y aunque sus números no fueron brillantes, sí lo fue su decisión para liderar a su equipo, perfectamente secundada por Green.

Un igualado 30-28 al descanso marcaba la pauta. Mínimas diferencias y también mínima anotación. Pero Musa ya había salido a la cancha para aportar canastas fáciles, rebote e intimidación. Su capacidad atlética está encontrando respuesta en entendimiento del juego. Eso significa aportación.

En el tramo final, Jessica Fequiere se sumó a la fiesta con un triple y una bandeja tras robo. El Zorka tenía siete puntos de renta, la máxima ventaja. El Zamora logró rebajarla en dos puntos. Pero ni uno más. Los últimos segundos fueron un clínic defensivo de las de Cantero para guardar esas cinco unidades de cara a la vuelta

Borja Reflojos
foto: J.V. Landín
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