Con 20 años cumplidos el pasado mes de enero, Laia Lamana (Barcelona, 2002) ha sido una de las jugadoras más destacadas del Celta Zorka Recalvi en la temporada recién terminada.

La base catalana lideró el ránking de recuperaciones de la Liga Challenge -un total de 105 entre la fase regular y el ‘play-off’, 31 más que la siguiente- y sumó una media de 8,2 puntos, 3 asistencias y 4 robos por partido. El club vigués tendrá complicado retener a una directora de juego que acaba de ser convocada por la selección española sub-20 para preparar el Europeo que se jugará en Hungría del 8 al 16 de julio.

 

En líneas generales, ¿qué balance hace de esta primera temporada en el Celta Zorka Recalvi?
Creo que el final ha sido bastante positivo. Es verdad que era un equipo nuevo, muy joven. Yo, por ejemplo, era la primera vez que estaba fuera de casa. Al principio, nos costó un poco encontrarnos y conocernos, pero después de Navidad hicimos un ‘click’ y empezamos a jugar mejor, a ganar partidos importantes, y al final el resultado es bueno porque si acabas bien significa que el trabajo de todo el año ha dado sus frutos.

Además de ser un equipo nuevo y joven, la liga se interrumpió varias veces por el covid, lo que obligó a jugar después muchos partidos en poco tiempo, ¿influyó esa circunstancia en el resultado final?
Sí. Físicamente influyó un montón porque jugamos ocho partidos en un mes, pero también lo hizo a nivel mental por no poder descansar ni un segundo: acababas un encuentro y ya tenías que estar pensando en que el martes siguiente había otro y que al acabar tenías otro. Entonces, aunque físicamente el desgaste fue grande, yo creo que mentalmente lo fue muchísimo más. Después de ese mes, cuando ya pudimos volver a jugar con normalidad, cada fin de semana, nos encontramos mejor.

El Celta terminó octavo la liga regular y se clasificó para el ‘play-off’ de ascenso, pero ¿qué cree que le faltó al equipo para llegar a la ‘final four’?
Un poco más de físico. Creo que nos superaban a nivel físico, en fuerza. Los otros equipos tenían plantillas muy buenas y a nosotros, al ser un equipo muy joven, también nos faltó un poco de experiencia.

También era la primera edición de la Liga Challenge, ¿qué le ha parecido la competición?
Yo sólo la puedo comparar con la Liga 2, que es lo que jugué el año anterior, y la verdad es que me ha gustado muchísimo más. Entre los equipos nunca se sabía lo que iba a pasar porque el nivel era muy igualado. Es una liga mucho más física, el ritmo mucho más elevado, la gente iba más concentrada a los partidos y no te podías despistar ni un segundo… Me ha gustado mucho porque, aunque el Barça ha sido este año el favorito, entre los otros equipos no había un claro favorito y tener que competir sin saber lo que va a pasar está muy bien, es un modo de motivar a las jugadoras.

La igualdad que hubo entre los participantes fue uno de los atractivos del campeonato, ¿algún aspecto negativo o que se pueda mejorar?
La verdad es que ha estado muy bien. Quizás el nivel de ‘scouting’ también aumenta y los equipos pueden incidir más en las debilidades que tienen los rivales, pero a nivel general, a mí me ha gustado mucho la liga.

¿Qué le ha gustado más del Celta esta temporada?
El Celta es un equipo que ha trabajado muy bien. Entrenamos mañana y tarde prácticamente todos los días, así que por trabajo no se nos puede decir nada. A nivel de staff, yo estoy muy contenta porque me han dado mucha confianza y los entrenamientos han sido muy buenos. Y con las compañeras, la verdad es que hemos hecho un grupo muy bonito y eso al final se refleja jugando en la pista: en los momentos difíciles, nunca nos íbamos de los partidos.

Cristina Cantero también fue base en su época de jugadora, ¿ayuda eso a entenderse mejor?
Sí. Yo con Cristina me he entendido muy bien. Ella apostó por mí, que tenía 19 años cuando empecé y era la primera vez que salía de casa. Me ha dado confianza y siempre ha habido una buena comunicación sobre lo que ella quería que yo diera, o sobre los problemas que se me podían presentar, y la verdad es que me ha ayudado mucho a adaptarme y a estar cómoda jugando.

¿Qué destaca de ella como entrenadora?
Es una entrenadora que exige muchísimo. Si ve que no estás al cien por cien te va a exigir más, hasta que consigues darle más, y por otro lado también tiene ese punto de darte confianza y de saber que te puedes equivocar porque somos personas. Eso sí, no cometas más de dos o tres errores seguidos (risas). Pero siempre va a estar apoyándote en las decisiones que tomes.

Como compañera de puesto tuvo a Mariona Martín, una base con más experiencia, ¿ha aprendido con ella?
Jugar con Mariona me ha encantado. Creo que tiene cinco años más que yo, así que tiene un nivel de experiencia superior, obviamente, y yo he intentado absorber todo lo suyo. Entrenando con ella, me fijaba en cómo mandaba, en cómo dirigía… He aprendido un montón. Además, vivíamos juntas, entonces le podía preguntar cualquier cosa, nos ayudábamos y yo creo que he mejorado en parte gracias a ella porque era con la que más competía en los entrenamientos.

Esta temporada ha explotado su habilidad para recuperar balones, un apartado el que ha sido la mejor de la liga.
Sí. Es algo que he tenido toda la vida y este año sí que es verdad que he despuntado un poco más, así que estoy muy contenta. A mí me gusta mucho defender y creo que se ha visto esta temporada.

¿Seguirá la próxima temporada en el Celta?
Aún no se sabe nada.

Siga usted o no, ¿cuál cree que debería ser el objetivo del equipo el curso que viene?
Creo que deberíamos mejorar a nivel físico, ese punto que nos permita dominar más debajo del aro, y tener una buena línea exterior, pero sobre todo, creo que la base debe ser tener un buen dominio físico en la pista.

Javier Campa
foto: J.V. Landín
atlantico.net