Siempre agradecida al Celta, la viguesa se marcha tras mucho meditarlo y sin cerrar las puertas a un regreso en el futuro.  Ángela Coello (Vigo, 1997), hasta ahora capitana del Celta de Liga Challenge de baloncesto femenino, deja el club por decisión propia.

Aún no puede revelar su nuevo destino, que será en España, pero sí explica los motivos que la llevan a dejar por segunda vez su club de casa —en la ocasión anterior, fue para cursar estudios universitarios en Estados Unidos—. Se marcha dejando de nuevo las puertas abiertas a un posible regreso futuro.

—¿La decisión de irse es suya o de mutuo acuerdo con el club?

—Es mía. Al acabar la temporada, hablé con Carlos (Colinas, director deportivo de la entidad) y me transmitió que querían que siguiera. Pedí un tiempo para pensarlo y lo respetaron totalmente. Me dijeron que ya hablaríamos más adelante.

—Finalmente, no sigue. ¿Por qué?

—Al acabar, no sabía bien lo que quería. Fue una temporada dura, un año difícil en el que no acabé cogiendo las sensaciones que necesitaba. No me recuperé del todo bien de la apendicitis en cuanto a sensaciones y pienso que necesito un cambio de aires para reencontrarme como jugadora, conocer otro sitio y otra dinámica. De ahí viene todo.

—Así que, por lo que cuenta, no fue en absoluto una decisión fácil.

—No, tuve muchas dudas. Es mi club de siempre y tenía el corazón partido. Pensaba que me quería quedar pero, a la vez, que no me vendría mal ver otra cosa, que lo necesitaba. Me hizo falta un tiempo de reflexión, de hacer crítica de mi temporada, saber qué quería y qué buscaba.

—¿Tenía ya entonces propuestas sobre la mesa?

—Fue todo en conjunto. Acaba la temporada y es cuando empieza el mercado y van saliendo ofertas y opciones. Si no hay ofertas, es más fácil decidir, pero cuando te llegan es cuando de verdad te planteas si es momento de cambiar.

—Dejaba claro en la despedida que publicó que su balance como céltica es muy positivo.

—Sí, pese a este año complicado para mí, me quedo con lo bueno. Son once años con ellos, viviendo campeonatos, selecciones, convivencias, sectores, entrenamientos un día sí y otro también... Ahí hay personas con las que compartes más que con tu familia. El vínculo es muy fuerte y por eso me costaba, pero es el momento.

—Usted ya salió, volvió y no ve cerca la retirada. ¿Es el regreso una posibilidad de cara al futuro?

—Sí, claro. Quiero seguir mucho tiempo, hasta que el cuerpo me diga que lo tengo que dejar.

—¿En qué punto está con sus estudios de Fisioterapia?

—Estudié en Estados Unidos y sigo esperando la homologación. Tenía que hacer unas asignaturas, el TFG y las prácticas, que son lo que me queda. La Universidad no me ayuda nada, no he podido hacerlas porque no me ofrecen ninguna flexibilidad en cuanto a horarios, a hacerlas en verano, haciendo más horas unos días que otros... Y un traslado de expediente sería complicado. A día de hoy, la única opción que veo es cuando deje de jugar.