Cuenta la entrenadora del Celta Femxa Zorka, Cristina Cantero, que Jessica Kelliher, Yes fonéticamente en el tuteo, entiende cada vez mejor el castellano pero aún no se ha soltado a hablarlo. «Por timidez», aventura. «Le ayudará mucho cuando lo haga». Cualquiera la puede comprender, sin embargo, cuando afirma: «I feel good».
Lo dice como baloncestista y ser humano; de Vigo y de la cancha. Un entusiasmo que se traduce en estadísticas. La MVP de la Liga Challenge en el equipo más en racha. «Si seguimos trabajando con ella a nivel ofensivo y defensivo, puliendo cosas, puede ser jugadora de Liga 1. Es el siguiente paso», anticipa Cantero. Tal vez también de celeste. Es lo que se sueña.
«Histórico», proclamaba la FEB cuando el Azulmarino completó una primera vuelta inmaculada. Nadie lo había logrado en el corto recorrido de la categoría, creada en 2021. Esa secuencia de 15 victorias se frenó en 16. La interrumpió el Celta, que en Zamora ha alcanzado igual cifra. Si las celestes ganan el sábado al Al-Qázeres, empatarán las 17 consecutivas que mantiene el Barça como registro absoluto desde la temporada 21-22. El Baxi se quedó en 14 en la 22-23.
Barcelonesas y azulgranas ascendieron de forma directa. Azulmarino y Celta discuten ese puesto. Las baleares se imponen por el average particular (70-51 en Palma, 77-74 en Navia). Ya pelearle el liderato a un proyecto tan costoso y que ha ganado sus partidos por más de 25 puntos de media se erige como gesta improbable. Kelliher ha contribuido al milagro.
La estadounidense se ha consolidado como la pieza más valiosa de la competición. El escalafón no admite dudas, con una valoración media de 20,5. La segunda, Clara Rodríguez, del Canoe, se queda en 17,17. Lidera también la anotación, con un promedio de 17,8 puntos. La siguiente, Clara Castro, del Osés, anota 14,6. Una producción basada en la eficacia, con un 60,6% en tiros de dos.
Es más de lo que el director deportivo, Carlos Colinas, había ambicionado cuando comenzó a evaluarla a finales de marzo. El descenso ya se manejaba entonces como hipótesis. Colinas, habituado a rastrear mercados secundarios, descubrió sus excelentes cifras en el Hogsbo de Suecia (24-25). Antwerp belga (20-21) y Visby (21-22) y Ostersund (2022-24), también suecos, habían sido sus domicilios anteriores.
Confirmado el regreso a Challenge, Kelliher respondía al perfil adecuado: estadounidense pero de edad madura y conocimiento del baloncesto europeo. La reconstrucción del equipo debía cimentarse sobre un poderoso juego interior. Cerrada Cabrera, se dudaba de la compatibilidad con Kelliher. Ambas habitan cerca del aro. «Las dos pueden ser determinante, pero tenían que mezclar», explica. Colinas recabó información de entrenadores y compañeras. Decidió arriesgarse.
También Kelliher, muy hecha a la vida en Suecia, reflexionó si salir de su zona de confort y por una segunda división. «Elegí el Celta porque había oído cosas muy buenas sobre el club y tuve conversaciones productivas con el cuerpo técnico. Nuestras metas se alinearon. Siento que ha sido el movimiento exacto para mí», celebra. «Al principio no estaba segura de cómo me adaptaría porque todo era nuevo para mí en Vigo. Así que no esperaba aclimatarme tan rápido. No ha sido fácil todo el tiempo pero he progresado más y más con el tiempo. Me siento feliz».
"Un talento físico brutal"
Los celestes, por su parte, han descubierto a una jugadora «con una ética de trabajo excelente», destaca Colinas. «Es un talento físico brutal a nivel de fuerza, ocupación del espacio, tempo en el rebote (promedia 3,6 en defensa y 2,8 en ataque)». Natural de Waukesha, una pequeña ciudad de Wisconsin, Kelliher ya se había revelado como una máquina de anotar en su etapa universitaria en Lewis. Cierto que por instinto y con sencillez «más que por grandes recursos», describe Colinas.
«Ha tenido mucho impacto en la liga y en nuestro equipo. Es muy sólida y muy regular. Utiliza muy bien su cuerpo», confirma Cantero, que añade que a sus 29 años no ha agotado su progresión. «Está mejorando en todo tipo de finalizaciones y cada vez tira mejor de rango más largo. Necesita un proceso de confianza en esas situaciones. Sigo pensando que tiene mucho margen de mejora. De momento nos aprovechamos de lo bien que es capaz de conectar con sus compañeras, de lo bien que trabaja para el grupo».
«La liga española es muy dinámica y competitiva, de un estilo diferente a otros países en los que había jugado. Me ha impresionado el nivel medio», dice la pívot, 1,89 de estatura, sobre la Challenge. «El Celta es un club muy profesional, lleno de grandes personas muy comprometidas con el éxito del equipo. Aunque nuestra plantilla es bastante joven, poseemos mucha profundidad y talento».
«El cuerpo técnico ha hecho un gran trabajo desarrollando a las jugadoras. Es una de las principales razones de lo que hemos conseguido hasta ahora», señala, sin conformarse: «Nos quedan rivales muy duros. No podemos tomarnos a ninguno a la ligera. Nuestro objetivo es continuar mejorando, paso a paso, para estar en el mejor lugar posible cuando concluya la temporada».
Armando Álvarez
farodevigo.es