Bienvenida oficial a la Liga Femenina 2 para el Unicaja Femenino. Pasó por Los Guindos el Snatt's Femení Sant Adrià, que está de forma circunstancial fuera de la élite. Tiene estructura para ello y en la pista no está excesivamente lejos. Se llevó de Málaga una merecida victoria, después de una primera parte donde puso un listón alto.

Buena lección para las de Lorena Aranda, que ya conocen donde está el techo. Podría decirse que, pese a no conocer la victoria, no hay malas sensaciones en el desembarco en un contexto nuevo. Es el peaje, que aunque duro en este caso, a pagar.

La sensación es que hacen falta puntos por fuera. Los de Robinson, que de momento está fuera, y quizá los que se escaparon Shayna Gore. Es una de las vías de crecimiento claras del equipo. Se notó en el inicio, donde las catalanas dominaban con soltura. Tenían acierto desde el triple en las manos de Mireia Vila, que metía tres. La brecha ya era importante (6-22). Contrastaba la fluidez de unas y otras, con las cajistas también algo nerviosas en una tarde especial con un pabellón hasta la bandera. Se está creando una bonita atmósfera en una provincia con ganas de baloncesto femenino de calidad.

Peque movía el árbol y el fondo de armario frenaba la sangría, había sensación en el inicio de quedarse sin partido pronto. El Unicaja se soltó las cadenas con Conchi Satorre y era algo menos imprevisible a la carrera. No había triples (0/8 al descanso) y era la única vía para competir. Ndoye ofrecía buenos minutos por dentro, dando presencia atrás y puntos adelante. En un rol específico es muy aprovechable. Pero el Sant Adrià volvía a dispararse con los puntos de Dzombeta (12) y el control de Helena López (cinco asistencias). 22-38 tras 20 minutos, aunque aún había pulsaciones.

El equipo malagueño se agarraba con uñas y dientes al partido. Había distancia, pero no le faltaba coraje para no entregar la cuchara. Conchi anotaba el primer triple nada más salir, que era oxígeno. Se había creado alguna vía más hacia la canasta, pero faltaban hilos para tejer la telaraña en el aro propio. Un triple de Helena López con 27-42 era un jarro de agua fría. Luego se salía uno de Dzombeta y otro de la polivalente Dalmau que amenazaban con ponerle el clavo.

El perímetro lastraba, pero también el tiro de dos (11/35). El Unicaja había llegado al partido, que es buena noticia competirle aunque por tramos a un Sant Adrià de mucho nivel, pero tarde. Ahora sí, Vila volvía a aparecer para cerrar el triunfo. Segunda derrota para el Unicaja, que tiene un lógico y necesario margen de crecimiento. El equipo catalán mostró el techo de la liga, que ahora sí está lejos, aunque esa treintena de diferencia es el acicate para progresar. Hay materia prima en la pista y una buena atmósfera fuera.

Unicaja 44 (9+13+14+8): Gema (-), Ana Jiménez (7), Masiá (4), Matoso (2), Rubene (4) - cinco inicial - Ortega (2), Satorre (7), Conejero (-), Arcos (-), Liñán (-), Alonso (5), Ndoye (13).

Sant Adrià 75 (24+14+15+22): López (7), Dzombeta (17), Vila (18), Alarcón (6), Diarra (8) - cinco inicial - Dalmau (5), Orois (3), Salmerón (5), Hurtado (-), Kovacevic (6), Lamana (-).

J.M. Noguera
foto: Juan Roldán
malagahoy.es