La capitana del Unicaja ratifica la intención del club de crear un equipo con la aspiración de subir a Liga Femenina 1 tras quedarse a las puertas esta temporada

 

El alma del Unicaja se resiste a bajar la guardia. Más de una semana después de que la Federación Española de Baloncesto anunciara la cancelación de las fases de ascenso de la Liga Femenina 2 a la 1, la capitana del conjunto, Gema García, sigue yendo a entrenar, aunque de forma individual y al gimnasio del Martín Carpena, acompañada del preparador físico Enrique Salinas. Después de dos meses encerrada en casa, ya no quiere regresar. Y eso que el equipo de Lorena Aranda fue el único de la categoría que, cara a su preparación para la fase de ascenso, adquirió algo de libertad para volver a los entrenamientos. «Viendo que estábamos pasando los test y entrenándonos, sí que había esperanza de que se disputase. Se podía haber hecho perfectamente si nos hubiéramos concentrado en un sitio un par de días, pero como la mayoría de los clubes ya había mandado a sus jugadoras para casa... Nosotras fuimos unas privilegiadas», afirma.

Al día siguiente de tocar el balón por primera vez en dos meses tuvo agujetas. Ni en la etapa en la que estuvo más perjudicada por las lesiones estuvo tanto tiempo sin actividad en cancha. Menos mal que la base, que también entrena a un equipo de la cantera, no ha parado de ejercitarse durante el confinamiento. Hasta ha perdido peso. Ni las molestias físicas le han obligado a parar. Aunque existía la duda de si tendría que pasar por el quirófano, la malagueña afirma: «Tengo el menisco tocado pero no voy a operarme. Si quiero podría hacerlo pero prefiero que no, no me impide jugar, juego sin molestias, salvo algún día contado. Prefiero quedarme así».

No quiere que nada la frene cara a una campaña que se vaticina muy importante para el conjunto, que impulsado por la dirección del club, buscará el ascenso a la élite, por el que no pudo finalmente luchar este año. «Hemos hecho este año una gran temporada, estábamos muy bien, y el club ha visto que se puede luchar perfectamente por el ascenso. Así que el segundo año, ya con más experiencia, ¿por qué no?», se plantea la base, que este año ha promediado 7,3 puntos, 2,2 rebotes, 3,6 asistencias y 9,2 de valoración. Le avalaban, además, sus diez temporadas en la máxima categoría y sus cinco en la segunda.

Ahora, está preparada para regresar a la élite: «En la última videollamada que tuvimos con el presidente del club, Eduardo García, y el director de cantera, Ramón García, nos dijeron que harían un equipo para luchar por el ascenso, y creo que deberían, porque Unicaja puede, Málaga lo necesita, y Andalucía también merece un equipo en la máxima categoría. Yo encantada de ir como capitana, luchando para conseguirlo». Aunque todavía no se han cerrado las renovaciones, la malagueña asegura que su futuro cercano sigue ligado al club: «Mi intención es seguir, obviamente. Al final Unicaja es Unicaja y hay que pelear por ese ascenso». La que no peleará será la pívot montenegrina Ana Pocek, que se marchó del club hace un par de semanas. «Un poco sí que nos sorprendió. Era esperar un poquito más, pero al final me imagino que no llegó a un acuerdo con el club», piensa.
Un bloque y fichajes

Lo que espera la malagueña es que continúe una buena parte de la plantilla: «El curso que viene creo que es crucial que se mantenga el bloque de este año, porque de nada sirve hacer este papelón esta campaña para que la que viene vaya medio equipo fuera. Manteniendo un bloque es como se crece». Eso sí, cuestionada al respecto, la capitana valora en qué aspectos se debería reforzar el conjunto: «Haría falta una '5' en condiciones, grande, otra base y una alero potente, porque Robinson estaba, pero tocada, y la hemos echado de menos». Todo con el objetivo de crear un equipo sólido, sin cabos sueltos, ante la reestructuración de la Liga (de dos a tres grupos) que podría aumentar la brecha de nivel entre los equipos, lo que por proyecto podría favorecerles. «Creo que sí que podría bajar el nivel, pues habrá equipos de Nacional que suban sin ese mérito deportivo, sin esa experiencia -al no haber disputado fases de ascenso-. Aunque a lo mejor luego ponen dinero y se hacen un equipazo», argumenta.

Eso sí, la confianza en el proyecto deberán demostrarla en el parqué. «Llevar el nombre de Unicaja es una presión. Es un club grande aunque llevemos poquito tiempo, como el Barça, por ejemplo, y los rivales siempre van más motivados a jugar contra nosotras», asegura. Contrincantes como el CAB Estepona, con el que se reencontrarán el próximo curso tras conocerse su primer ascenso a la categoría. La última vez que se enfrentaron (mayo de 2019), fue por una plaza en Liga 2. Al respecto, García comenta: «Este año estaban de lujo. Habían hecho un equipazo para ascender. Yo ya daba por hecho que iban a subir. Además, se lo merecen por esta temporada y la anterior, que nos hicieron sufrir. Estuvimos ahí hasta el final».

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