Alba Riera y Berta Ribas debutan en Liga Femenina-2 con sólo dieciséis años en el mismo equipo donde destacaron sus madres, Meri Buil y Nuri Bosch, integrantes del GEiEG que consiguió el recordado Campeonato de España de 1990 y de la primera plantilla hasta su retirada en 2000

 

Alba Riera y Berta Ribas tienen dieciséis años, estudian primero de bachillerato y juegan juntas a baloncesto desde muy pequeñas. Sábado, ambas debutaron con el GEiEG Uni Girona en Liga Femenina-2, la segunda máxima categoría del baloncesto, en un pabellón, el Lluís Bachs de San Narciso, donde sus madres ya habían pasado muchas horas. Riera es hija de Meri Buil y Ribas, de Nuri Bosch, dos de las integrantes del GEiEG que se proclamó campeón de España júnior en 1990 en Salt y, después, durante una década del primer equipo grupista «un año en la máxima categoría y los otros a Primera B, que era lo que ahora es Liga Femenina-2 ».

Buil y Bosch se retiraron al mismo tiempo en 2000 y, por tanto, nacidas cuatro años más tarde, ni Alba Riera ni Berta Ribas vieron jugar sus madres con el equipo donde ellas acaban de estrenarse. «Pero hemos oído hablar mucho, más de lo que hicieron ellas, porque lo comentan con Meri, que de partidos o de lo que hizo mi padre como jugador», dice Berta Ribas, que es hija de el ex jugador de la ACB con el Valvi Girona Sito Ribas. «El baloncesto siempre está en mi vida, con la familia hablo mucho de baloncesto, sea por un lado o por el otro», apunta a su lado Alba Riera, hija del hasta hace poco directivo del Uni Girona Cesc Riera, y que se encuentra a menudo con su madre por el complejo de San Narciso, porque Meri Buil entrena desde hace años equipos de base del GEiEG.

De entrada, madres e hijas dejan claro que jugar al baloncesto no fue una «sugerencia familiar». «Yo hacía gimnasia, pero llegó un momento que tuve que elegir y me quedé con el baloncesto», recuerda Ribas - «llegó un momento que los entrenamientos de los dos deportes no eran compatibles», corrobora su madre- mientras Riera recuerda como «empecé porque las amigas jugaban».

Y, categoría a categoría, las hijas a las pistas, y las dos mirando ahora los partidos de la grada, Alba Riera y Berta Ribas ya son junior de primer año y, para su sorpresa, el técnico del primer equipo (Juan Pablo Torralba) les dio minutos en el estreno del GEiEG Uni contra el Viladecans en la segunda temporada del conjunto grupista, filial del Spar Girona en Liga Femenina-2. «Fue una sorpresa, no nos lo esperábamos, nos hace mucha ilusión y es un premio para nosotros», reconocen las dos chicas, mientras que Nuri Bosch y Meri Buill tienen claro que «lo merecen porque han trabajado mucho» . Berta Ribas, una alero de más de 1,80 a sus dieciséis años, jugó 11 minutos en la derrota del GEiEG Uni contra el Viladecans: «No había terminado el primer cuarto cuando (Torralba) se giró y dijo Berta. Fue una sorpresa »; mientras que Alba Riera jugó los últimos cuatro minutos: «El partido estaba igualado y confió en mí».

Un debut con el equipo de Liga Femenina-2, que desde el verano compaginan con el júnior entrenando con las grandes los días que entregan con su equipo, que, a criterio de las madres exjugadores, los debe servir de motivación para continuar esforzándose. «El baloncesto ha cambiado mucho, pero algo sigue igual: para tener oportunidades tienes que trabajar mucho y sacrificarte», apunta Meri Buil, que tiene absolutamente claro que la época que ahora viven su hija, Berta Ribas o las jóvenes jugadoresgironines que en los últimos años se han entrenado con el primer equipo del Spar Girona es deportivamente muy diferente de la que vivió su generación. «Después del Campeonato de España, nosotros subimos casi todas al primer equipo, menos dos o tres que marchaban a estudiar fuera, mientras que ahora tener un equipo de un nivel espectacular como el Uni es muy bueno para todos los que nos gusta el baloncesto, para ver grandes jugadoras, pero hace que las jugadoras jóvenes de Girona tengan muy, muy complicado llegar al priimer equipo », analiza Buil mientras a su hija se le iluminan los ojos sólo de recordar que se enfrentaron al primer equipo en un partido de entrenamiento el pasado septiembre: «Estás con el balón y, de repente, ves que te está defendiendo Laia Palau ...».

Entrenarse con el primer equipo del Spar Girona está lejos del día a día de Ribas y Riera, que, de momento, saben que «jugaremos con el junior y ayudaremos el primer equipo cuando nos lo digan», pero ambas mantienen la ilusión de jugar mucho tiempo en baloncesto, sea en Girona, como lo hicieron sus madres, o más lejos. El debate sobre marchar en Estados Unidos siempre está flotando en el aire, las universidades están recibiendo con los brazos abiertos, y buenas becas, muchas jugadoras europeas, y Berta Ribas reconoce que su padre «ya lo ha dicho algunas veces», pero la madre no lo «ve tan claro, aunque si tuviera que ser una buena experiencia para ella, no me opondría aunque me costara verla marchar», mientras que Meri Buil matiza «si es como experiencia de vida puede estar muy bien, pero si es sólo para formarse como jugadora seguramente hay mejores opciones más cerca »

Marc Verdaguer
foto: Marc Martí
diaridegirona.cat
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