La entrenadora explica las desigualdades que aún quedan por superar en las canchas

 

La igualdad pasa por la profesinalización.

–Hay mucha diferencia porque la mayoría de los hombres se pueden dedicar profesionalmente a esto, pero mujeres son muy contadas y la mayor parte tiene un trabajo paralelo. Por eso el esfuerzo es mayor que en los hombres. Es difícil compaginar porque están las situaciones familiares donde por educación tienen una mayor implicación.

Pero sin educación no vamos a ningún lado y es el factor fundamental para adquirir una igualdad real. Eso es lo más importante, la educación en la familia, en los colegios y en el deporte. Es un trabajo diario.

–Dais muchas facilidades para que las mujeres no abandonen el deporte cuando son madres, algo que es muy común.

–Para nosotras las jugadorasno son un número, el trato es muy familiar, intentamos que disfruten del baloncesto y por eso muchas se mantienen vinculadas al club como Natalaia Seoage que es madre y aporta su granito de arena, no como ella quisiera, pero sí en los partidos en casa. Somos muy conscientes e intentamos darles facilidades a la hora de entrenar.De hace seis años aquí se ve que las mujeres alargan su etapa deportiva. Eso es bueno porque son jugadoras veteranas que tienen un gran bagaje táctico y aportan mucho al equipo.

 

Maite Méndez lleva 37 años luchando a diario por el deporte femenino desde las filas del Arxil. Después de todo este tiempo la entrenadora reflexiona en todo el trabajo que queda por hacer y lo difícil que es sacar cada temporada este proyecto adelante por las desigualdades que tienen que superar.

 

–¿Cómo ha cambiado el deporte para la mujer en estos 37 años?

–Hay avances lógicamente, pero no se puede bajar la guardia porque aún hay mucho que recorrer- Se ha profesionalizado mucho más. En nuestro caso no notamos las mejoras en otro tipo de cosas. Hemos avanzado mucho a nivel federativo, organizativo, pero seguimos con dificultades de equiparación de presupuestos, con dificultades para tener patrocinadores… No se valora igual el deporte masculino que el femenino a pesar de que el esfuerzo es mayor.

–¿Cómo fue entonces vuestro nacimiento?

–Creo que cuando empezamos la gente no le prestó demasiada atención pensando probablemente que esto fuera una locura de cuatro días de un grupo de chicas.

–Siempre apostasteis por la mujer desde la cantera.

–Creo que tenemos una dimensión deportiva y social. Es cierto que valoramos mucho a cualquier niña que quiera jugar al baloncesto y no solo que tenga habilidades para ello. Todos tenemos unas capacidades y lo que defendemos es que lo importante es tener interés y querer hacerlo. Creo que nos hemos hecho un hueco a base de mucho trabajo y esfuerzo y aún así no es muy reconocido a nivel social. A pesar de llevar trabajando desde 1984 por esto, nadie nos ha regalado nada y es muy difícil salir cada temporada. Te encuentras con muchas barreras, la económica, la social, las instalaciones…Si no llega a ser por el apoyo de las familias no hubiera sido posible. Porque además la mayor parte de los responsables del deporte son hombres y es difícil que haya una consideración hacia nuestro trabajo.

–Ni siquiera en el deporte femenino las mujeres pueden dirigir.

–De categoría EBA hacia arriba la presencia de mujeres es de risa en puesto de relevancia. En nuestro grupo somos dos entrenadoras y sumando las categorías no creo que lleguemos a seis

V.Bustamante
foto: Rafa Vázquez
farodevigo.es