Chiqui Barros, técnico del Ulla Oil Rosalía en la Liga Femenina 2, vio como el equipo ataba el sábado la permanencia en su debut en la categoría. Y ayer recibió en la Gala do Deporte el galardón como mejor técnico del 2020 en Compostela, por la campaña del ascenso.

 

—Lo primero es el protocolo. Doble enhorabuena.

—Muchas gracias. El premio es bonito y para mí, e inesperado. Recuerdo que el año pasado había estado nominada Nerea. Y sabíamos que estaba en marcha la edición de este año, pero no se me pasaba por la cabeza. Siento agradecimiento y alegría, sabiendo que hay muchos entrenadores en muchos deportes que también lo podrían recibir. Y la alegría enorme es la de la permanencia, porque teníamos una ilusión tremenda. Sabíamos que era difícil. Pese a la derrota en Navarra, que queda en segundo plano, pudimos celebrarlo.

—Supongo que las diez doce horas del viaje de vuelta fueron más cortas que nunca.

—Sí claro. Sí. Para mí fueron también de bajón, y me explico. Cada año, cuando acabas las temporadas, hay un bajón que me recuerda a cuando estaba en la universidad, al día después del último examen, que si te piden un esfuerzo más no serías capaz de hacerlo. Estaba como medio agotado, pero la gente muy contenta.

—Parafraseando a su colega Moncho Fernández, es el título de la permanencia.

—Creo que es una expresión muy acertada en Santiago, está muy bien acuñada. Este año, salvando las distancias, me recordó al año que subimos en Bembibre y pasamos de ser cabeza de ratón a, con el mismo equipo, jugar en Liga 1. Fue parecido, y logramos la permanencia en la última jornada. Luego ese equipo, al año siguiente, jugó semifinales con el Perfumerías Avenida. Pero para mí el logro mayor fue la permanencia. Todo lo que se tiene allí vino de eso. Es como un título. Para el Rosalía también era muy importante mantenerse, por eso. Seguro que si se hiciese una encuesta antes de empezar éramos el gran candidato a bajar.

—El mérito de las jugadores es doble, porque salvo Leticia Soares no cobran y tienen que sacar también tiempo para la Universidad.

—Tienen todo el mérito las chicas. Se juntan más cosas. Para el 99 % era primera experiencia a este nivel. Para muchas ya era primera experiencia el año anterior en Primera Nacional. Es duro, porque sabes que, compitiendo bien, a veces no llega. Entrenamos muchísimo, incluso a horas intempestivas. Dos tres días a la semana había sesión a las 14.30, para hacer trabajo de mejora individual. Y siempre había jugadoras.

—En los pocos partidos que les pude ver me quedó la sensación de que con algo más de regularidad en ataque hubiesen dado un salto en la clasificación.

—Totalmente de acuerdo. Lo sabemos. Vamos a seguir trabajando, a buscar esa regularidad, a tratar de ocupar un poquito mejor los espacios, pasar mejor, salir de los bloqueos, jugar el bloqueo directo. Hemos mejorado, pero hay mucho margen para seguir. La permanencia nos la ha dado la defensa.

—Entiendo que toca empezar a planificar ya el futuro y que pasa por la continuidad.

—Estamos en marzo. Ahora me tengo que centrar en el júnior, una generación muy buena, pero estamos ya pensando. Esta permanencia nos da mucho tiempo. Intentaremos que continué la mayor parte del bloque. Alguna desconocida ahora tendrá ofertas. Si se van, sentiremos tristeza por perder potencial, pero alegría de que han crecido con nosotras. Creo que seguirá la mayoría. Hay que hablar con ellas, porque el sacrificio es grande. Traer una jugadora imprescindible. Una como Leticia, y si puede ser, dos, para el cinco y tres-cuatro. Además, eso haría que Nerea, Clara, Ángela y Paula sigan creciendo. También hay que subir chicas de la cantera, por lo menos a la dinámica del primer equipo, como Laura, Marta y Nerea este año.

—Cuando habla de revalorización, el primer nombre que sale es el de Sara Corredoira.

—Seguro. Cuando me dijeron, no la vemos de base, le va a costar.... Hoy es una de las mejores bases de la Liga. Ahí vamos muy bien cubiertos, con una extraordinaria pareja de bases, Blanca Manivesa y Sara. A Blanca la tuve en Liga Femenina siendo una niña. Estoy también tranquilo porque detrás, en la cantera, vienen bases de primerísimo nivel. Nuestro deseo es que le vaya lo mejor, y que siga creciendo en Rosalía. No pensamos en otra cosa, aunque hay que tener previstos todos los escenarios.

—¿Cuál es el plan de ruta en cuanto a los tiempos?

—Mi idea, y ya lo he hablado con Quico (el secretario técnico), es que, en cuanto pase Semana Santa, hablar con todas las chicas de este año, aunque vamos a seguir entrenando y respetando sus estudios. Una liga que acaba en marzo y no vuelves hasta septiembre... No se puede estar tanto tiempo parado. Primero hay que disfrutar del último partido. Luego viene la Semana Santa. Después lo primero será saber quién continúa

M.G. Reigosa
foto: Xoan A. Soler
lavozdegalicia.es