El equipo colegial logró la permanencia en la Liga Femenina 2 con una estructura muy alejada del profesionalismo de sus rivales

 

Maristas logró esta temporada la permanencia en la segunda categoría del baloncesto nacional de la misma manera que el año pasado amarró el ascenso: sin estar en pista. La campaña anterior fue el covid el que les otorgó un ascenso que iban camino de ganarse sobre el parqué y este fueron los resultados en otra canchas los que le salvaron. «Las dos cosas fueron una alegría pero te queda ese regustillo de haberlo hecho en la cancha, demostrando. Aunque bueno, como si este grupo tuviese algo más que demostrar.», dice Jorge Carreira, entrenador del equipo. Pero nadie se salva sin ganar. Siete victorias lograron las coruñesas, más de las que creían necesarias cuando echaron cuentas a principio de temporada. «Calculábamos que con 4 o 5 nos iba a llegar, pero al final...», explica Carreira.

El año no ha sido fácil, después de un buen inicio, llegó un duro bache en diciembre en el que las derrotas se agolpaban. Después de la navidad el rumbo se enderezó y, con sufrimiento, se fue cimentando la permanencia. «En ningún momento dudé de que podíamos mantenernos hasta el final. A falta de cuatro partidos empecé a pensar que o ganábamos uno o dos más o nos íbamos para abajo», comenta Andrea Pérez, una de los pilares de esta permanencia gracias a sus puntos, aunque la porriñesa insiste en quitarse mérito: «Tú ves puntos, valoración y rebotes. Sé que mi nombre aparece por ahí. Pero el equipo no vive de eso. Es más de valorar toda esa gente que hace un trabajo que está escondido. Valoro más a esa gente», explica. A falta de una jornada, el objetivo se consiguió. «No somos muy conscientes porque ha sido una temporada un poco especial, pero mantenerse es todo un logro», recalca Marina Feijoo, base.

Ahora toca descansar y desconectar, aun sabiendo que el resto de equipos ya estarán planificando el próximo curso. «En cualquier otro club, ya sería el momento de empezar a hacer números. Nosotros somos una pequeña familia, con nuestros trabajos, y el club necesita un par de semanas de desconectar. Las chicas siguen trabajando, no pueden descansar ni permitirse una semana de vacaciones. Nuestra manera trabajar no es la habitual, no somos un club modelo en esta Liga porque no podemos llegar a serlo», reconoce su entrenador. Mérito doble.

L. Balado
foto: Eduardo Pérez
lavozdegalicia.es