El proyecto debe adaptarse a la exigencia de la categoría

 

Tiempo de análisis y de planificación en el Celta de baloncesto femenino una vez finalizada la temporada. El club considera positivo el curso 20/21 al cubrirse el objetivo de militar la próxima temporada en la Liga Pro, el nuevo segundo escalón del baloncesto femenino que estará compuesto por 16 equipos, 30 jornadas de fase regular, un ascenso directo y otro mediante play off. Ahora comienza a diseñar el nuevo proyecto para una liga desconocida (todo apunta a que será el equivalente a la LEB Oro masculina) en donde se apostará por la continuidad con matices. De entrada, todo apunta que no continuarán Motley y Rosemarie Julien.

«La temporada ha ido por los cauces que preveíamos cumpliendo los objetivos que teníamos, que era jugar la liga de nueva creación y el objetivo de jugar la fase de ascenso, lo de ascender ya sabíamos que era complicado por las plantillas que había», comenta Carlos Colinas, el director deportivo del Celta, que destaca la reacción de la segunda vuelta.

En clave de futuro, el primer asunto a resolver es el apartado económico, comenzando por los gastos que va a suponer la nueva liga. «A nivel deportivo y de desarrollo del proyecto va a ser muy atractiva. Va a ser una liga con un salto de calidad, con una exigencia mayor y a nivel de gastos, por ejemplo, el tema viajes igual hasta se triplica.», avisa.

En lo deportivo, la idea inicial es mantener la apuesta por un proyecto continuista, pero con matices por la exigencia del nivel de la nueva competición. «Por los perfiles de jugadoras que yo intuyo que tienen que estar en esa liga está claro que no vale toda la plantilla de este año», unas por que no dieron el rendimiento adecuado, otras que tendrán aspiraciones de Liga 1 y en aspecto formativo porque la liga puede estar en un escalafón todavía por conquistar. «No se si llamarlo proyecto nuevo, pero va a ser muy adaptado al nuevo escenario», dice el director deportivo, que se marca como premisa no perder la esencia del proyecto pero hacer un equipo competitivo. «Con estar ahí no nos llega, queremos aspirar a más», pero dejando claro que el ascenso sigue sin ser una urgencia. «En deporte femenino lo primero es sobrevivir», matiza.

A estas alturas, de cara al futuro, solo Florencia Niski tiene contrato para el próximo curso y con respecto al resto de la plantilla parece descartado que Motley y Rosmarie puedan continuar por motivos económicos y deportivos. Con respecto a las europeas (Stamenkovic y Davydova) dependerá de su decisión.

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foto LOKOS X EL BALONCESTO FEMENINO