La victoria de Portomar Cortegada en la pista del líder Duran Maquinaria Ensino, invicto hasta el pasado fin de semana, llamó la atención, especialmente por su contundencia. Hablamos de ello con su entrenador Rubén Domínguez y de un modelo de club basado en la formación de jugadoras que luego acaban rindiendo, y como, en el primer equipo.

Nueve jugadoras formadas en la casa, algunas desde la escuela de baloncesto del club, desde los seis o siete años, beneficiándose del buen trabajo de entrenadores de base, de entrenadores anónimos muchos de ellos que se plantean el objetivo de ilusionar, enseñar, formar a niñas que van creciendo deportivamente hasta llegar al primer equipo. Cuando Rubén Domínguez habla de su labor en el equipo senior lo hace con especial orgullo “porque evidentemente como entrenador es más satisfactorio todavía ganar formando, conseguir resultados desde el rendimiento de presente pero como consecuencia del trabajo de club de muchos años”. Rubén Domínguez, nacido en Vigo hace 41 años, ha vivido por las diferentes categorías masculinas y femeninas del baloncesto FEB y desde hace dos temporadas trabaja en Cortegada con el objetivo de hacer rendir y mejorar a unas jugadoras que la pasada temporada acabaron decimoterceras en la Liga Femenina 2 y en la actual amenazan la zona más alta y no están dispuestas a limitar su ambición. “Es que cuando estás en una competición, por muy joven que sea el equipo, no va reñido formar y competir. No es incompatible buscar rendimiento a corto plazo y la vez tener perspectiva de futuro. Eso sí, en Cortegada combinamos realismo y ambición”.

Y en este sentido, relacionado con la aceleración de procesos en el baloncesto femenino español, es donde Rubén Domínguez se para reflexionar sobre la importancia de formar adecuadamente a toda esa legión de jóvenes jugadoras que irrumpen en nuestras competiciones. Hablamos de un itinerario formativo que se inicia muy pronto y que tiene un recorrido muy largo por lo que vale la pena abordar cada etapa con la consciencia adecuada de qué se pretende enseñar. “En el deporte actual hay un componente físico que se convierte en un factor determinante y ese trabajo vale la pena estructurarlo muy bien desde muy jóvenes. En el club se trabaja desde la iniciación para mejorarles las capacidades motrices que luego les hará tener más capacidad para mejorar técnicamente”. Ese interés por lo que sucede en la cantera tiene como consecuencia ver a muchas jugadoras formadas en el club que a la vez se convierten en referentes para las niñas del club.

Pero llega el salto al baloncesto adulto y ahí Rubén lanza un mensaje a los más jóvenes. “Es importante ganarse la confianza del entrenador desde la solidez defensiva, desde el saber estar en la pista sin que ello represente un problema para el equipo. Y una vez disponiendo de minutos, entonces es cuando se tiene la oportunidad de mostrar las capacidades ofensivas”. El técnico gallego considera importante no sólo formar en aspectos del juego sino en premiar o castigar la actitud, “Hay que poner a jugar las jóvenes pero no debemos regalarles minutos sin merecerlo. Hay que premiar el esfuerzo en los entrenamientos y no permitir lo contrario. Muchas jóvenes vienen de jugar treinta minutos en juniors y han de saber aceptar con humildad que pasarán a jugar mucho menos y que poco a poco, a base de trabajo, irán consiguiendo disponer de más oportunidades. Pero que se lo ganen”.

No podemos olvidar esa victoria en la pista del líder que sin embargo para Rubén Domínguez no fue tan sorprendente como la gente podía imaginar. “Nuestros números no eran tan diferentes e incluso defensivamente eran mejores los nuestros. Estuvimos en la línea de solidez que venimos teniendo esta temporada y en un momento del partido ellas sufrieron más la presión que nosotros. Esperaba poder ganar ese partido pero sí es verdad que no esperaba hacerlo por dieciocho puntos”

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