Después de mostrarnos sus sensaciones al cumplirse medio año del Oro en el Eurobasket 2019, Laia Palau nos enseña ahora sus sensaciones ante el inicio de la concentración para el Preolímpico de Belgrado que acabó con la Selección Femenina consiguiendo el billete olímpico para Tokio 2020.

 

Una vez concluido el Preolímpico de Belgrado y asegurada la clasificación para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, Laia Palau nos muestra sus sensaciones previas más personales antes del inicio de la concentración.

Me tengo que hacer la maleta. La ropa no está seca todavía. ¿Cuantas maletas habré hecho en toda mi vida? ¿Miles? En que cajón metí la ropa de la última concentración es un misterio.

Ya he cenado y la maleta sigue allí, a medias. Suerte que voy con el mega bolsón y al final acabo metiendo medio armario innecesario. Voy a dormir poco esta noche. Salgo pronto para Madrid. Y no falla, mi cabeza está activada, nerviosa, como un niño que se va de campamentos o que espera a los reyes magos. Sé a dónde voy y qué voy a hacer. Voy a reencontrarme con ese equipo que consigue cosas maravillosas. Pero justamente por eso estoy nerviosa. Porque no quiero desaprovechar la ocasión. Porque mantener la magia cada vez es más difícil. Porque cada objetivo nuevo que se nos pone por delante es un triple salto mortal sin red. Y porque, aunque la gente nos exige medallas y éxitos, todas sabemos de la fragilidad del mundo del deporte. No somos infalibles y, saberlo, es nuestra grandeza.

Vamos en busca de una clasificación para Tokio 2020. Vamos a por una oportunidad más de brillar junto con el resto de atletas del mundo. Las olimpiadas son el paraíso prometido. El escenario por excelencia que cualquiera de nosotras quiere pisar. No queremos fallar.

Por eso cuando suena la alarma ya tengo los ojos abiertos. Me faltan algunas cosillas para completar el equipaje: una navaja, por si las cosas se ponen feas y hay que sacar el instinto asesino, un kit de sonrisas porque siempre se trabaja mejor y un frasco con un extra de purpurina: vamos a darle valor y brillo a lo que hacemos cada día.

 

FEB
foto: FIBA