Francia es un equipazo. Es la mejor selección francesa de los últimos años, con la mejor plantilla. No en vano, ha estado de forma asidua en las finales de los Europeos. Desde luego, no era el rival más fácil que le podía tocar en suerte a España.

Es un conjunto del primer nivel en capacidad atlética, en físico, en experiencia. El núcleo duro del grupo es de jugadoras en la segunda mitad de la década de los 20 años y que después tiene a veteranas decisivas como Sandrine Gruda, de 34 años, que es su estrella. Es un muy buen equipo.

Sin entrar en ese baloncesto tan físico, España está más que acostumbrada a jugar a otra cosa. Su mejor virtud es que siempre compite realmente bien. Es un grupo de grandes competidoras. Haber recuperado a Alba y Tamara, que no pudieron estar en el Europeo, le ha venido muy bien. Sobre todo en el caso de la alero, que da un plus de talento y de puntos fuera de sistema. En conjunto, lo he visto realmente bien. Controlando muy bien los partidos, con un gran ritmo… Veo a la selección para hacer cosas grandes. Es cierto que Francia no será un rival sencillo, pero seguro que las francesas están más preocupadas por que les haya tocado España que a la inversa. Porque España está haciendo el mejor baloncesto de los Juegos junto a Estados Unidos.

Una de las diferencias entre los dos rivales de cuartos es que Francia no ha llegado a explotar todas las posibilidades del equipo. Quizás, salvo hoy, que ha apretado a Estados Unidos hasta el final, aunque las norteamericanas, como pasa con los hombres, todavía están en proceso de acoplamiento tras apenas haber preparado los Juegos como equipo. Y otra diferencia muy sensible entre España y Francia es el cuerpo técnico, con el español muy por encima del galo.

En cuanto al papel de Tamara, considero que le ha perjudicado su ausencia en el Europeo, que le ha hecho perder su sitio en la rotación y el papel que tenía antes. Yo valoro mucho lo que está haciendo desde el banquillo, porque sé que no es nada fácil. Para la familia Abalde tiene que ser un momento incréible. Tamara es una mujer educadísima, muy profesional, con una carrera estupenda. Ojalá pueda ser importante en la recta final de la competición.

Por su parte, Raquel Carrera tiene un rol de rotación, ayudando para dar descanso a las pívots. Hay que tener en cuenta que es muy, muy joven y que está disputando un gran torneo internacional. Tiene el papel, a mi juicio, que le corresponde por edad.

A diferencia de la masculina, creo que la selección femenina sí está dando en Tokio lo mejor de sí misma. De hecho, este equipo nos tiene acostumbrados en los últimos años a estar siempre incluso un punto por encima del nivel que se le supone como grupo. La veo para hacer algo grande.

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