Las bajas de última hora de Alba Torrens y Tamara Abalde por sendos positivos por coronavirus trastocaron los esquemas de la selección española. Se vio en el estreno del Eurobasket, con la derrota ante Bielorrusia. Pero tres partidos después las españolas han demostrado cómo se suplen las ausencias: con el equipo entero.

Todas las jugadoras han tenido que hacer un esfuerzo para compensar las ausencias. Una de las que más, María Conde, que en el cruce de octavos ante Montenegro se convirtió en grande de España.

La alero de 1,86 metros firmó su mejor partido como internacional tras anotar 19 puntos sin fallo en lanzamientos en juego. Sólo erró un tiro libre. En nueve minutos entre el primer y el segundo cuarto, hizo 15 de los 19 puntos de España en ese intervalo de tiempo y rompió el partido ella sola. "Sin Alba y sin Tamara, sabíamos que todas teníamos que dar un paso adelante. Cada día aparece una jugadora distinta.Eso es lo que nos da fuerza", decía la alero después de un encuentro en el que "hemos jugado otra vez con nuestra identidad, que es ir a por todas, defender y correr".

A sus 24 años, Conde ya tiene un oro continental, el ganado en 2017. Va camino de ser un referente de la selección española de baloncesto en los próximos años... pero pudo serlo de la de fútbol. La jugadora probó con el Atlético de Madrid femenino y con el Movistar Estudiantes. Es tal su destreza para los deportes, que los dos la eligieron. Ella se decantó por el balón naranja en lugar de por el blanco. Su hermano Diego sí que trabaja en porterías. Defiende la del Leganés, aunque está cedido por el Atlético.
Florida, Cracovia, Praga...

La alero, pese a su juventud, ya ha jugado en Estados Unidos, en la Universidad de Florida State. También en el Wisla Can Pack de Cracovia, en Polonia, y ahora milita en el ZVVZ USK Praga. Esos años fuera le han dado una madurez que ahora muestra en la cancha sumada a un físico privilegiado. Pese a arrastrar unos problemas en el hombro, es la tercera mejor anotadora de la selección española con 9,3 puntos de media, sólo por detrás de Astou Ndour y Cristina Ouviña.

Su capacidad para penetrar y salir al contraataque le permite finalizar con fáciles canastas que elevan hasta el 80% su porcentaje en tiros de dos puntos y su buena mano lleva hasta el 55,6% su acierto desde el triple. Añade, además, 2,3 rebotes y 2,0 asistencias por partido. Un despliegue de facultades que España también necesitará en el partido de cuartos de este miércoles ante Serbia.

Nacho Duque
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