El 30 de julio de 2006, en el Pabellón Santiago Martín, la selección española se colgaba la medalla de oro del Europeo Sub 18 femenino. Poco más que pedir para la primera gran cita cestista internacional que se celebraba en la Isla. Ahora, 12 años y dos meses después, Tenerife vuelve a albergar un evento de resonancia. Pero esta vez a lo grande con la celebración de la Copa del Mundo femenina absoluta. Y como en aquella ocasión, y justo en el mismo escenario, España aspira a subirse al podio. Un doblete, el de pillar medalla, que tendría un común denominador: la presencia de Alba Torrens y Laura Nicholls. En aquel entonces júniors de primer año y ahora líderes casi indiscutibles de un plantel que viene dando las mayores tardes de gloria al basket femenino nacional. En aquella selección también estaba la tinerfeña Laura Herrera (que firmó un notable campeonato) o Tamara Abalde, uno de los descartes de Mondelo hace unas semanas.

La memoria de Nicholls. Desde aquel domingo de 2006, y hasta que hace unos días llegaron a la Isla para empezar la última fase de preparación mundialista, ni Nicholls ni Torrens habían vuelto a pisar el recinto de Los Majuelos. Un paréntesis de más de una década que sin embargo no fue óbice para que aún perdurara en ellas lo vivido en aquel Europeo. En especial en Laura. "Si te digo la verdad, lo recuerdo prácticamente todo" comenta la cántabra en una afirmación que no tiene nada de pose. "Me acuerdo de que los banquillos estaban en el lado contrario que ahora", afirma como certificado de su archivo mental. No ocurría lo mismo con Torrens, sin embargo. "Le reconocía a Nicky [en referencia a Nicholls] que mi memoria? Pero ya cuando entré en el pabellón fue otra historia", apunta la alero catalana. De aquello, indudablemente, ambas se quedan con "la final y el ambiente que se vivió en ella". "El pabellón lleno, con toda mi familia aquí, la final contra Serbia, un partido tan igualado y ganar una medalla tan especial? En esa edad no estabas acostumbrada a ese tipo de atmósferas", rememora Alba.

El primero en casa. Y es que pese a que las dos ya habían saboreado las mieles del triunfo con las categorías inferiores de España en otras competiciones (venían de ser oro dos años seguidos como U14 y U15), el de Tenerife "fue el primer gran triunfo en casa", como lo define Laura. "El apoyo de la afición, que te pidieran tantas fotos, que te preguntasen cosas? Eras joven y no estabas acostumbrada a eso?", añade la santanderina. Una situación, la de actuar como local, que ayudó a forjar más si cabe la enorme personalidad de ambas. "El jugar en casa significaba también controlar un poco esa presión", advierte Torrens, sobre una sensación de la que ahora "30 años eres más consciente de ella que con 17". "Pero a la vez esa presión se convirtió en ilusión y en una fuerza extra, que nos ayudó a lograr un Europeo contra un rival, Serbia, con jugadoras de mucho talento", cuenta también la alero.

La derrota que marcó. Pero antes de que España, con Torrens y Nicholls a la cabeza, se subieran al escalón más alto del podio, España fue al trantrán en no pocos partidos de las dos fases previas. Tanto que incluso sufrió una inesperada derrota contra Suecia (49-48). Un tropiezo que pudo costar caro a las de Miguel Méndez y que quedó grabado a fuego en el plantel hispano. "Fue la primera que nos dimos cuenta de que había que tener cuidado en este tipo de campeonatos, esa derrota nos marcó muchísimo, pero de ella aprendimos un montón. Me acuerdo perfectamente como si fuera ayer, que además el partido lo jugamos en el otro pabellón", rememora Nicholls en referencia al duelo disputado en el Quico Cabrera.

Aprender siempre. En términos aún más reflexivos se expresa Alba en relación a aquel traspié contra las nórdicas y al que califica como "un punto de inflexión". "Creo que por desgracia muchas veces aprendemos mas de las derrotas que de las victorias porque parece que cuando ganas todo va bien y solo cuando pierdes te das cuenta de que hay aspectos a corregir. Se debería hacer reflexión siempre, cuando se gana y cuando se pierda. Siempre se puede mejorar", se expresa en términos generales. "Aquella fue una derrota dura que no esperábamos, pero el equipo se levantó, lo que dice mucho de un grupo y de las propias jugadoras", añade la de Binisalem.

No creérselo. Superado el amargo trago ante Suecia, España se acabó colgando el oro unos días después. El tercer verano consecutivo con él para Alba y Laura. En ese instante ambas se lo tomaron casi como un éxito más de la juventud. Un momento de disfrute pasajero, sin llegar a imaginarse que ahora, 12 años después, serían dos de las grandes líderes de la mejor España de la historia. "Nunca me lo termino de creer, y eso también es parte una causa de que ahora esté aquí, el que nunca me de por satisfecha con mi trabajo personal, sino que siempre he querido mejorar", explica Nicholls, que se califica como "una persona corriente y normal, nunca ni más ni menos importante, solo alguien a quien le gusta hacer su trabajo y, si es posible, cada día un poquito mejor". Para Torrens, el llegar a su actual estatus "no es nada fácil", algo en lo que coincide de pleno su compañera. "Es muy complicado hacerse un hueco en la selección, ya que muchas chicas de nuestra generación jugando a un grandísimo nivel en la Liga Femenina, y no están aquí, pero no por no tener talento", advierte además la catalana.

Aparcar el pasado. La pócima del éxito. A tenor de los continuos éxitos que vienen cosechando e los últimos años con España, tanto Torrens como Nicholls parecen haber dado con la pócima mágica de la victoria. Una brebaje que esperan surta efecto de nuevo en Tenerife. "Claro que me gustaría subir al podio, pero es muy pronto para pensar en eso", se limita a comentar la pívot. "Primero hay que afrontar la fase de grupos y ya luego veremos", añade Alba, que sí se extiende un poco más en su argumento. "Nuestro objetivo es llegar al inicio listas para competir. Parece una meta sencilla, pero no lo es. Nunca nos hemos marcado el conseguir tal o cual medalla, sino que ha sido una consecuencia de. Y ahora será igual. Nos hemos quitado las medallas conseguidas y las hemos aparcado porque del pasado no se vive", explica la exterior. "Este equipo ha demostrado que cuando ha tocado jugarse cosas importantes ha respondido", ratifica la catalana. Razones y antecedentes favorables no le faltan para pensar que así puede ser el próximo día 30

Disfrutar cada momento, el consejo para las jóvenes

    Coinciden tanto Torrens como Nicholls cuando se les pregunta para un consejo para aquellas jugadoras que vienen despuntando en categorías inferiores. Casi de la misma manera que ellas lo hicieron hace tres lustros. "Que disfruten con lo que hacen y que sean su mejor versión", dice Laura, para la que "si te lo pasas bien y luchas, y si eres competitiva contigo misma, tu techo llegará". "Que agarren cada uno de ellos para vivirlo y disfrutarlo al máximo, porque luego, cuando pasa el tiempo de lo que te acuerdas no es de una victoria o de una derrota, sino de lo vivido y todo lo que te da el baloncesto tanto dentro como fuera de la pista", añade Alba. A ellas, con esa fórmula, no les ha ido del todo mal.

 

 

JOSÉ IGNACIO HERNÁNDEZ, EL OTRO SUPERVIVIENTE

Aunque sea fuera de la cancha también repite en esta Copa del Mundo respecto a la cita de 2006 José Ignacio Hernández, en aquel momento ayudante de Miguel Méndez y ahora director técnico femenino de la FEB. El salmantino dice "guardar muchos y muy buenos recuerdos" de su "primera experiencia en selecciones FEB", especialmente porque "ha sido de los pocos éxitos que hemos vivido en casa, y eso siempre es especial". Al igual que Torrens y Nicholls, el preparador resalta aquel "mal comienzo con la derrota ante Suecia", aunque "luego el equipo fue creciendo durante el campeonato hasta llegar a la victoria final contra Serbia que tenía a un equipo con jugadoras que ahora son de primer nivel".

Para Hernández es justo poner en valor que de aquel combinado de 2006, y "teniendo en cuenta que ahora la selección sénior junta 10 generaciones distintas, que haya dos del 89, y hasta hace pocos días tres con Tamara Abalde, dice mucho de ella". En este sentido, José Ignacio incide en "la importancia que tanto Laura como Alba dentro de la selección en los últimos seis o siete años". "Son titulares y claves en los éxitos de la selección de esta época tan brillante", añade

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