Bueno, pues parece que el Mundial por fin ya está aquí. Ha llegado la hora de la verdad, el momento con el que muchas jugadoras sueñan y solo algunas pueden hacerlo realidad. Lo cierto es que, bajo mi punto de vista, es el Mundial de todos, un momento en el cual debemos arrimar el hombro y ser partícipes en la medida de las posibilidades de cada uno.

Las jugadoras serán las que van a dejarse la piel en cada partido con el fin de llegar al último suspiro con opciones para llevar en volandas la bandera de España al podio.

Los organismos públicos han hecho todo lo posible por traer este mundial a casa y parte de su trabajo está ya hecho. Ahora solo queda que disfruten como espectadores y, si llega el momento, tener espacio todos de salir en la foto sin "empujones".

Y, cómo no, los aficionados: esperemos que la Isla responda a un evento de esta magnitud y estemos a la altura de las circunstancias llenando las gradas en cada partido de nuestra selección.

Como exjugadora de la selección, creo que el momento en que escuchas por primera vez el himno nacional es una sensación casi indescriptible... Piel de gallina y ojos de cristal, como si de una cascada se tratara; película imborrable y momento sublime.

Sin embargo, no nos vamos a engañar. El Mundial también trae consigo pequeños sinsabores sociales y alguno deportivo. Aficionados que se quedan sin Mundial por no haberse podido desplazar al evento: la llamada "insularidad" y todo lo que ello trae consigo (largos desplazamientos, coste elevado para billetes, alojamientos, comida...). También unas fechas un tanto comprometidas por el inicio del curso escolar. Y en lo meramente deportivo, quedarte a las puertas de la lista definitiva.

Y respecto a esto tiraré una lanza en favor de las jugadoras canarias. Es una pena que el Mundial no tenga finalmente representación isleña en el combinado nacional, pues considero que tanto Leonor Rodríguez como Leticia Romero (convocadas casi de manera fija en las últimas llamadas de la selección) podrían haber tenido hueco en esta lista definitiva.

Sin embargo, no es momento para reivindicar nada a estas alturas, pues reconozco que la igualdad y competencia en esas posiciones es altísima. Cada uno mira por lo suyo, y como canaria que me siento, me hubiera encantado ver a alguna de estas caras conocidas saltando a la cancha cada día de partido. Pero como dice el refrán, "para gustos están los colores y para los olores, las flores".

Con respecto a las selecciones participantes, diré que mi favorita sin discusión es Estados Unidos, que tiene una plantilla de ensueño, liderada por una estelar Diana Taurasi y un cerebro privilegiado como el de Sue Bird. Son jugadoras "top" en la WNBA y en Europa. Tengo que decir que mi debilidad se llama Elena Delle Donne: clase a raudales y un cuerpo hecho para el deporte.

Está Breanna Stewart, reciente flamante campeona de la WNBA y "MVP" junto a Sue Bird. Y así podría continuar y no acabar con la selección dirigida por Dawn Staley, aunque creo que también es el Mundial de otras jugadoras y selecciones participantes.

Debo mencionar a Liz Cambage, con un físico descomunal y por quien pasan todas las opciones de medalla de Australia. Logró el récord de anotación este verano de la WNBA, con 53 puntos en su equipo de Dallas.

Pretendo no olvidarme de la selección francesa, que ha perdido a su jugadora estandarte en la última década, Céline Dumerc. Sin embargo, mantienen a una gran conocida en Europa como es Sandrine Gruda. Se trata de una selección que mezcla veteranía y juventud, y que en los últimos años ha sufrido un gran proceso de reestructuración para intentar volver a dominar como antaño.

Y ya para ir acabando, nombraría a Bélgica y a Japón , que son selecciones dignas de ver gracias al baloncesto que son capaces de ofrecer. Aunque poseen jugadoras contrastadas y conocidas para los que seguimos de cerca la evolución del baloncesto femenino, destacaría el grupo por encima de las individualidades, sin querer desmerecer a las jugadoras importantes que integran dichas selecciones.

Me dejo el anfitrión para acabar, por el mero hecho de no poner el burro delante para que no se espante. Creo que hemos visto pinceladas de lo que somos capaces de ofrecer, más que nada porque durante toda la preparación y por diversos motivos no hemos podido disfrutar del equipo al completo. Seguiremos ofreciendo alegría, desparpajo, pundonor y mucha pasión para contrarrestar la falta de centímetros que como siempre nos viene caracterizado.

En definitiva, un Mundial Femenino con algunas mujeres al mando en los banquillos, que estoy segura de que seguirán dando espectáculo como lo hicieron en su día, cuando sudaban la camiseta en vez de dar lecciones de pizarra.

Calurosos saludos a mi Isla querida desde la fría Islandia. "¡Alea iacta est!"

LIDIA MIRCHANDANI
eldia.es