El tinerfeño ejerció durante 10 años como jefe de equipo en varios combinados españoles de base, en los que coincidió con casi todo el plantel ahora a las órdenes de Mondelo

Si hay alguien que puede presumir de conocer a buena parte de la selección española (jugadoras y técnicos) que compite en esta Copa del Mundo, ese es Paco Apeles Díaz. El que fuera preparador en la época más gloriosa del Cepsa Tenerife allá por los años 80 ejerció más tarde como jefe de equipo en diferentes selecciones de nacionales de categorías inferiores. En ellas despuntaban las Alba Torrens, Laura Nicholls, Belén Arrojo, Laura Gil... y Lucas Mondelo. Sin interferir lo más mínimo en la parcela técnica ¬pese a sus vastos conocimientos-, su labor era meramente logística y "anímica". "De apoyo" para cuando lo necesitara cualquiera. Su figura, durante más de una década, acabó siendo básica. Es por ello que aquellas niñas, la mayoría hoy ya jugadoras profesionales, lo bautizaran como el tío Paco.

La relación de Apeles Díaz con las selecciones españolas de base comenzó en el verano de 2006. "Con motivo de la celebración aquí del Europeo Sub 18, Clemente Mesa me propuso a la Española para que yo fuera una ayuda para el equipo", recuerda el veterano técnico, que durante "más de un mes convivió en primera persona con aquel grupo", del que sobreviven Laura Nicholls y Alba Torrens. A partir de ahí ejerció como jefe de grupo, algo así "como el representante del presidente" durante las 24 horas que existía actividad en la selección asignada. "No me preguntes por los sistemas que tenían porque no me fijaba en ninguno, pero sí estaba pendiente del estado anímico de todos. Si al entrenador lo notaba tenso allí iba yo a hacerle un cariñito; o si veía que una jugadora estaba embajonada trataba de animarla", especifica sobre sus funciones. "Nunca entré a un vestuario ni estuve en una reunión técnica, pero cada vez que había un problema recurrían a mí", rememora.

Aunque siempre se mantenía en una segundo plano y en labores de intendencia, su sapiencia técnica permitía a Apeles Díaz oler qué jugadora tenían ya madera de futura estrella. Resultaba sencillo augurar una gran trayectoria a promesas como Nicholls y Torrens, aunque el tinerfeño resalta "el primer día" que vio a "Belén Arrojo y a Leticia Romero". "Le dije a Ángel Palmi, director técnico de la Federación, que iban a ser las Gasol y Navarro del basket femenino", apunta. No han llegado a tanto, pero muy lejos no se quedó Paco, que sí se muestra sorprendido por otra integrante de la actual selección. "Laura Gil, cuando llegó, lo hizo porque era muy alta, pero ahora, después de tanto tiempo y a este nivel, no se sigue aquí por ser alta; su mejora ha sido enorme", resalta de la murciana.

Son solo varios ejemplos de un ramillete de grandes jóvenes a las que Apeles ha visto brillar con España en diversos campeonatos internacionales. Es el caso de Cristina Ouvina, Marta Xargay, Queralt Casas o la citada Belén Arrojo. Una sucesión de exhibiciones individuales en pos de una serie de éxitos colectivos que a su entender poseen una clara explicación. "Por un lado es clave que se empiece a competir desde muy joven, hasta el punto de que fuera no se creen que tengamos un Campeonato de España de selecciones autonómicas para niñas de solo 12 años, a lo que se añaden concentraciones y trabajo de tecnificación. Lo que se inició por el grupo de gobierno anterior se mantiene en este" resalta el preparador isleño, que también pone en valor a sus colegas de banquillo. "Es que miras las selecciones de base y en todas hay entrenadores de primer nivel que dirigen o han dirigido en Liga Femenina 1, y que incluso han logrado títulos europeos", resalta.

Y precisamente uno de esos preparadores a los que Apeles ha visto evolucionar es a Lucas Mondelo, al que "cogieron casi por casualidad" para el Mundial de Tailandia U19 en el "Esther Herrero era su ayudante". "Logró la plata, algo que parecía imposible; luego pasó a la U20 y también siguió ganando... y desde ahí", comenta el tinerfeño sobre el preparador barcelonés, al que califica como "un gran director de equipo y de partidos".


El cariño labrado por el tío Paco en sus veranos con las selecciones de formación le permitió también vivir de cerca los dos anteriores Mundiales absolutos. El ahora expresidente José Luis Sáez fue su gran valedor. Convivencia en la que el tinerfeño se quedó prendado de la "personalidad" de una jugadora en concreto. "Para Laia Palau es una persona que me parece admirable, lo que ha hecho, lo que es, lo que representa... Ella encarna ese espíritu del baloncesto femenino en España al más alto nivel", resalta sobre la base catalana.

Con el cambio de dirección en la FEB, Garbajosa "suprimió" la figura de jefe de equipo por lo que el Mundial U17 de Zaragoza en 2016 fue su última experiencia como tío de las jóvenes. "Aquello me daba mucha vida, la verdad, porque no solo era más de un mes en verano, sino que también había una concentración en diciembre o un torneo en Francia al que fui 11 veces"relata con cierta nostalgia. Ahora, a sus 65 años, Paco sigue muy de cerca el mundo de la canasta. Estos días se le puede ver, mañana y tarde, en las gradas del Santiago Martín y del Quico Cabrera, donde pasó horas y horas como técnico. "Yo ya no estoy para prepararme una sesión cada día; han sido muchos años de entreno", reconoce Apeles, que aún así matará "el gusanillo" este año "colaborando con el Adareva". Quién sabe si haciendo también de tío de una futura internacional absoluta.

 

VÍNCULO ESPECIAL CON J.I. HERNÁNDEZ

En aquel Europeo U18 de Tenerife hace 12 años como ayudante de Miguel Méndez ejercía José Ignacio Hernándeze de Miguel Méndez. Ambos entablaron desde ahí una gran amistad, quizá porque Paco está en deuda con él. “Recuerdo que en la piscina natural que hay en el Punta del Rey, estábamos jugando en el agua y Laura Nicholls casi me ahoga; si no llega a ser por él, que la apartó, lo mismo me quedo en el sitio”, rememora el preparador isleño. Ya en 2007, cuando Apeles Díaz se estrenó como jefe de equipo en el Europeo de Valmiera (Lituania), Hernández oficiaba como primero. “Ahí fuimos plata con una selección donde estaban Laura Gil, Leo Rodríguez y también Cris Pedrals, ahora en el Clarinos”, cuenta de aquel momento. “Ha sido un acierto enorme de Garbajosa y Montero ponerlo como director técnico”, remarca sobre el salmantino.

 

 

Carlos García
laopinion.es