Nadie osa a cuestionar en voz alta su condición de favorito absoluto. Pero durante la Copa del Mundo 2018, como en susurros, cada vez se escucha más: «Estados Unidos se ha humanizado».

La selección antaño arrasadora sigue ganando en busca de su tercer oro mundial consecutivo. Pero su modo apisonadora se ha reducido. Ahora, al menos, las rivales le plantan cara durante un buen rato, sobre todo en las primeras partes.

Este sábado lo hizo Bélgica, la gran noticia del presente torneo. Al descanso, ahí estaban Emma Meesseman y compañía, mirando directamente a los ojos de las norteamericanas (39-40). Las chicas de Philip Mestdagh Son pura osadía desde su triunfo contra España el pasado martes, la confianza por las nubes. En el primer cuarto fueron incluso por delante, con ventajas de hasta cinco puntos, en su fiesta particular.

Fue al final del tercer acto cuando el USA Team dejó de juguetear y comenzó a romper el duelo (parcial de 5-23). Diana Taurasi se puso seria. Desde la tribuna no se enteraba de mucho su pequeño bebé en los brazos de Penny Taylor (tiene siete meses de vida), con sus cascos para evitar el ruido del Santiago Martín, pero a Leo Michael le contarán que allí estaba él, en otra de las exhibiciones de su mamá: 26 puntos y cinco triples (tres de ellos consecutivos, en el momento clave del duelo)para evitar cualquier tipo de sorpresa. Unidos a los 16 de Breanna Stewart -MVP de las recientes Finales de la WNA- y a los 14 de la inmensa Brittney Griner, fue demasiado para las belgas, pese a los 23 de Meesseman y las 12 asistencias de la explosiva Julie Allemand.
Malas primeras partes

El guión del partido recordó a varios de la hoja de ruta yankee durante la actual Copa del Mundo. «Juega andando y mete 100 puntos, para qué va a defender», las excusaba Lucas Mondelo hace unos días. Ya en la fase de grupos, Senegal logró mantenerles el pulso el primer cuarto. Algo parecido China en el segundo partido: sólo perdió por 12. Letonia supuso su victoria más cómoda, porque en cuartos de final, Nigeria le birló, cual espejismo, el primer cuarto (9-17).

Estados Unidos, que para el presente torneo no ha traído a alguna de sus jugadoras clave de los tiempos recientes (Sylvia Fowles, Maya Moore...), no pierde un partido desde 2006, cuando Rusia le apartó en semifinales del Mundial de Brasil. «Creo que el cambio empezó en 2004, cuando los hombres perdieron contra Argentina. Después nosotras en 2006. La Federación estadounidense puso más tiempo, más dinero... Fueron a los jugadores y nos preguntaron si esto era algo que queríamos hacer para más de una vez. Querían un plan largo y nos pusimos de acuerdo», contaba la propia Taurasi hace unos días en este periódico.

Si este domingo buscarán en Tenerife su décimo oro mundial, su leyenda es aún más inmensa en los Juegos Olímpicos. Desde Barcelona 92 -cayeron 73-79 ante el Equipo Unificado, a la postre campeón- acumulan la friolera de 48 triunfos consecutivos. Este sábado, superó la barrera de los 10.000 puntos en la historia de los Mundiales. En el actual promedia 90,6 por noche, la selección que más. «Son humanas, pueden tener un día malo. Pero no nos flipemos, será complicadísimo que alguien las derrote», reconocía Anna Cruz hace unos días.

Lucas Sáez-Bravo
elmundo.es